Si hay una disciplina deportiva en el país, en que los competidores pueden quedar satisfechos a pesar de la derrota, ese es el deporte de las motos en la modalidad Enduro, mejor aun, si la última prueba finaliza en las faldas del volcán Cerro Negro, tal como sucedió ayer en la VI fecha del Campeonato Nacional Enduro Aló-Enitel 2006.
A diferencia de la motovelocidad y el motocross, el Enduro es una competencia con recorridos por variados paisajes naturales que incluyen montañas, ríos, lodazales, caseríos, caminos angostos de uso campesino, pedregales, con los motorizados tratando de terminar una competencia agotadora y de los cuales algunos no finalizan.
Esta vez, la emoción y la valentía de los más de 20 intrépidos corredores se trasladó a León para iniciar una ruta de 85 kilómetros que inició frente a la iglesia del barrio Sutiaba y finalizó en las faldas del Cerro Negro con un abrasivo calor, y donde según uno de los competidores, el diablo sale a asolearse.
Para Edgard Gámez y William Guadamuz, el recorrido fue menos difícil que los anteriores, debido a que fue una carrera de mucha velocidad en tramos largos, con la única dificultad de lo arenoso del terreno, aunque sin obstáculos como lodazales y caminos pedregosos, pero con el estímulo de participar en el circuito más vistoso del campeonato.
Desde el inicio, los motorizados de las cuatro categorías, con el objetivo de recorrer los 85 kilómetros en menos tiempo para declararse ganadores, rodaron con sus máquinas sobre poblados como Guanacastillo, Lechecuagos, Valle los Calero, laderas del volcán Santa Clara, Telica y finalizar en el circuito de tres kilómetros del volcán Cerro Negro, para la prueba especial en terreno arenoso.
Y en la improvisada pista, en medio de cinco grandes montañas, cada uno de los competidores realizó cuesta arriba del volcán su recorrido, sin la dificultad que ellos esperaban y terminar una carrera donde solamente dos competidores abandonaron.