Con fachadas pequeñas, no aparentan impartir más de un grado escolar, pero lo hacen. A sus encargados se les pregunta si tienen aprobación y responden que sí. Pero el Ministerio de Educación dice haberlos cerrado, aunque con otro nombre.
Ésta es la situación que enfrenta el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes con algunos de los 15 colegios cerrados por no cumplir con las normas establecidas para colegios privados.
Sergio Mario Blandón, viceministro de Educación, indicó que girarán una circular a los delegados departamentales, para hacer inspecciones, particularmente en Managua, haciendo énfasis en la infraestructura, metodología y pedagogía de los colegios.
“A los reincidentes los volveremos a visitar y les vamos a exigir que cierren. Al mismo tiempo les vamos a pedir a los padres de familia que atiendan lo que les estamos diciendo, porque sus hijos están siendo enviados a escuelas en donde no están aprendiendo nada y es probable que no les valgan las notas”, advirtió Blandón.
Recordó que ya han cerrado 15 colegios en el 2006 y aseguró que van a “apretar la tuerca más”.
“Es horrible decir que hay que cerrar centros escolares en Nicaragua cuando lo que necesitamos es abrir más centros cada día, porque necesitamos reforzar la educación, pero tampoco podemos permitir que existan estas escuelas de garaje”, remarcó Blandón.
Sin embargo en un recorrido que LA PRENSA realizó a algunos de los 15 colegios cerrados se encontró que muchos cambiaron de nombre y siguen funcionando.
Además, existen dos o más colegios con el mismo nombre como el caso del Colegio Cristiano Ebenezer, hay uno no autorizado y el ubicado en Carretera Norte sí lo está.
En el caso del colegio Cristiano Hermosa Rosa de Sarón, su director, César Molina, dijo que el Ministerio nunca les notificó que habían sido cerrados y que están solventes con los pagos anuales para funcionamiento, a pesar que el ministerio establece que el cobro es una sola vez.