Al menos 36 personas murieron el viernes en el Líbano y otras dos en Israel, en medio de un intercambio de ataques entre el ejército israelí y la milicia de Hezbolá, cuyos misiles cayeron en Hadera, a 40 kilómetros de Tel Aviv.
La ofensiva israelí se intensificó por tierra en el sur del Líbano y por aire, bombardeando cuatro puentes, esenciales para la circulación entre Líbano y Siria.
Esos ataques cortaron el “cordón umbilical” que permitía el envío de ayuda humanitaria e interrumpieron las evacuaciones de personas hacia Siria, según explicaron varias organizaciones humanitarias y la Comisión Europea.
En el este, la aviación bombardeó una central eléctrica que suministra energía a numerosas regiones.
Israel controla en el sur del Líbano una zona profunda de tres a ocho kilómetros “según la topografía del terreno”, declaró el ministro del Interior israelí, Roni Bar-OnBar-On a la televisión israelí.
“La rastrillamos para alejar la amenaza de Hezbolá, en particular sus misiles”, agregó.
Un total de 28 personas murieron debido a los bombardeos de este viernes, y 8 más en el sur libanés —cerca de la frontera con Israel—, donde violentos combates enfrentan al ejército de Israel con Hezbolá, indicó la Policía.
Desde que comenzó el conflicto el 12 de julio, 868 civiles y 27 militares han muerto en Líbano, según las autoridades libanesas. Hezbolá afirma que 48 de sus combatientes han muerto.
Del otro lado de la frontera, tres misiles de largo alcance cayeron el viernes por la noche sin causar heridos sobre Hadera, a unos 40 km de Tel Aviv, señaló una cadena privada de la televisión israelí.
La Resistencia Islámica, brazo armado de Hezbolá, reivindicó el bombardeo. “La Resistencia Islámica bombardeó con una salva de misiles de tipo Khaibar-1 la ciudad de Hadera, situada a 75 kilómetros de la frontera libanesa”, anunció la cadena de televisión de Hezbolá, Al-Manar.
Dos personas murieron este viernes en el norte de Israel a causa de misiles similares, con lo que ya son 29 las víctimas civiles fallecidas en Israel durante este conflicto.
La Resistencia Islámica anunció, además, que bombardeó el cuartel general de las Fuerzas Aéreas de Israel en el norte de dicho país, informó la televisión por satélite qatarí Al Yazira. El Ejército no confirmó ni desmintió.
Además, dos soldados murieron en los combates contra Hezbolá, con lo que suman 43 los militares fallecidos.
La zona norte de Israel ha sido la más golpeada por la lluvia de cohetes de Hezbolá, y buena parte de su población se ha refugiado en otras partes del país, e incluso en asentamientos en Cisjordania, constató la AFP.
Sin acuerdo diplomático
Mientras tanto en la ONU, Estados Unidos y Francia intensificaron sus conversaciones sobre el contenido de un proyecto de resolución para exigir cuanto antes el cese de los combates y la disposición de una fuerza multinacional en la franja sur libanesa, indicó un diplomático.
La ONU discute el despliegue en esa zona de una fuerza multinacional “robusta” y armada, capaz de evitar eventuales agresiones.
El Ministerio de Defensa francés recordó que esa fuerza debe tener “los medios materiales y jurídicos para realmente actuar” y dotada de “armamento pesado y autorización para abrir fuego cada vez que sea necesario”.
La Conferencia Internacional para el Líbano expresó durante su reunión en Roma, su apoyo a esa fuerza internacional. Israel aceptó la idea, y propuso que tuviera unos 15,000 hombres y que estuviera compuesta por “verdaderos soldados”, según dijo el primer ministro Ehud Olmert.
En Irak, el jefe radical chiíta Moqtada Sadr movilizó a varios cientos de miles de sus seguidores en Bagdad, en apoyo al movimiento también chiíta Hezbolá.
Los manifestantes, que enarbolaban banderas iraquíes y estandartes amarillos de Hezbolá, viajaron en autobús desde varios puntos de Irak para congregarse en el barrio de Sadr City, bastión de Moqtada Sadr, en el noreste de la capital.