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Mirta Díaz-Balart fue la primera esposa de Fidel, cuando éste aún era apenas un dirigente universitario. Se casaron el 12 de octubre de 1948. Ella dio a luz al primogénito de Castro, Fidel, a quien popularmente se le llama “Fidelito”, un físico nuclear graduado en la extinta URSS. (la prensa/efe/toronto star/zuma press )
Las mujeres de Fidel Castro
La vida privada del presidente cubano Fidel Castro es un enigma, casi uno de los secretos más cuidadosamente guardados durante más de cuatro décadas, de tal manera que son escasos los detalles que en algún momento han logrado traspasar la espesa malla del silencio oficial del régimen comunista
CUARTA ENTREGARaquel Martori
EFE-REPORTAJES
Hija de Fidel comentará para la CNN

Alina Fernández Revuelta, la hija en el exilio del presidente cubano, Fidel Castro, inició el viernes su nueva labor como colaboradora de la cadena de noticias CNN, para analizar la situación de la isla durante la enfermedad de su padre.

"Como cubana, en este punto de la historia, es importante para mí dirigir la atención de todo el mundo hacia la situación de mi país y lo que suceda con su futuro, y la CNN es una cadena global que puede llegar a todo el público", señaló Fernández en una nota de prensa.

La hija de Castro, que abandonó Cuba en 1993, hizo ayer su primera intervención en el programa matinal "American Morning", donde habló de su infancia y recordó que cuando su padre accedió al poder, ella sólo contaba con tres años.

"En los primeros años de mi vida lo recuerdo como una persona cariñosa que jugaba conmigo, pero cuando empecé a crecer las cosas cambiaron", subrayó.

Fernández también repasó las razones que la llevaron a huir de la isla junto a su hija, haciéndose pasar por una turista española, y recalar en Miami.

"Tenía que escapar. Llevaba años tratando de abandonar el país. En 1993, después de la caída de la Unión Soviética, la situación en Cuba, la vida diaria, era insoportable, así que decidí que tenía que marcharme para poder sacar a mi hija del país", explicó.

Desde su exilio en Miami, Fernández se ha mostrado crítica con la labor de su padre, como se puede comprobar en las páginas del libro "Castro’s Daughter: an Exiles Memoir of Cuba", publicado en 1998.

Las opiniones vertidas en los micrófonos de su propio programa de radio, "Simplemente Alina", la convirtieron luego en un personaje muy popular y querido entre los miembros de la disidencia cubana. Fernández es hija de Castro y de Natalia (Naty) Revuelta.

Nueva York/ EFE

Fidel Castro, el joven y barbudo que en 1959 bajó de Sierra Maestra y encabezó una revolución que conmovió al mundo, llega a los 80 años tras una vida dedicada al oficio de “revolucionario”.

Es muy difícil encontrar referencias a su vida personal en las numerosas y largas entrevistas que ha concedido.

Una de sus citas más explícitas sobre el celo con el que ha protegido su intimidad está recogida en un libro del ex ministro sandinista Tomás Borge. “De veras, la única cosa que me reservo para mí es mi vida privada. Otra cosa no tengo, y esa es la única que me guardo. Creo que la vida privada de una persona no debe utilizarse para la publicidad ni en política, como suele ocurrir en el mundo capitalista, toda la vida he opinado lo mismo”, dijo Castro a Borge.

Pero, pese a ser un tema “tabú”, los cubanos conocen algunos pasajes de la biografía íntima del hombre que desde hace 47 años lleva las riendas del poder en la isla.

Conchita Fernández, que fue durante años secretaria del líder cubano, recoge en el libro La Secretaria de la República, una conversación reveladora.

“¿Tú crees que esto acabe algún día, que yo pueda estar en la orilla de la playa, tranquilo, sin que a nadie le importe, con una mujer, con mis hijos o mis nietos?”, le preguntó Castro. “Ya nunca más, Fidel”, contestó ella.

Mirta, la primera esposa, Y “FIDELITO”

Eran los primeros tiempos de la Revolución cuando Fidel Castro, de apenas 33 años, impactó con su atractiva y magnética personalidad y un poder de seducción que fascinó al público femenino. Admirado y aclamado por las multitudes, Fidel Castro también ha sido amado por varias mujeres desde su época de estudiante universitario.

Fue entonces cuando conoció a su primera esposa, Mirta Díaz-Balart, con quien se casó el 12 de octubre de 1948. Al año siguiente nació su primogénito Fidel. En 1954 se divorciaron, y tras el triunfo de la revolución, en 1959, Mirta, descendiente de una acomodada familia, emigró a Estados Unidos y el hijo de ambos quedó bajo la custodia paterna.

“Fidelito” estudió Física Nuclear en la antigua URSS y estuvo al frente del programa nuclear de la isla desde 1980 hasta 1992, cuando su propio padre lo destituyó del cargo. Después, fue asesor del Consejo de Estado, autor de varios libros, y hoy suele aparecer con cierta frecuencia en actividades públicas.

NATY REVUELTA Y ALINA

Tras graduarse como abogado, en 1950 y en el apogeo de sus actividades contra la dictadura de Fulgencio Batista (1933- 1959), Fidel Castro conoció a Natalia Revuelta, conocida como Naty, una atractiva dama de la alta sociedad, rubia y de grandes ojos azules, casada con el prestigioso cardiólogo Orlando Fernández.

Naty, también involucrada en la causa de la revolución castrista, mantuvo un romance con el líder revolucionario, del que nació el 19 de marzo de 1956 su única hija mujer, Alina, que no lleva el apellido de su padre biológico sino el del médico, que la reconoció para evitar el escándalo.

Alina abandonó la isla en 1993 con una identidad falsa con destino a España y después se trasladó a EE.UU. A partir de entonces se lanzó a exponer públicamente sus críticas a Castro y su gobierno. En un amargo libro de memorias, Alina describe las relaciones de sus padres cuando volvieron a encontrarse en los primeros años de la revolución, y vendió a publicaciones de España y Alemania varias cartas de Castro a Revuelta.

Hoy Naty sigue viviendo en Cuba, y a sus 80 años cumplidos, más que una mujer solitaria, parece vivir fiel a sus recuerdos.

LA COMPAÑERA Celia

Celia Sánchez Manduley (1920-1980), hija de un reconocido médico de la provincia oriental de Manzanillo, fue la inseparable compañera y colaboradora más cercana de Castro, y la mujer que más poder concentró y mayor influencia ejerció sobre él.

Fue una de las más activas organizadoras de la insurrección armada contra el gobierno de Batista, y conoció a Castro tres meses después de su alzamiento en la Sierra Maestra.

Sánchez, considerada como una mujer inteligente, competente y sensible, por personas que la conocieron bien, se sumó al grupo de mujeres combatientes del Ejército Rebelde, convirtiéndose en la mujer que gozó de la confianza total y absoluta del jefe guerrillero.

Aunque su nombre y su figura sólo esporádicamente aparecían en la prensa, Celia Sánchez fue su secretaria, quien se ocupaba personalmente de los más mínimos detalles de su vida diaria. Sin duda, además de imponer orden en la agitada vida de su jefe, ella, según sus colaboradores, influyó en algunas de sus decisiones. Muchas personas vieron en ella una figura virtualmente ausente en la nomenclatura oficial cubana: la “Primera Dama”.

Durante años fue la secretaria ejecutiva del Consejo de Ministros, y por su iniciativa se crearon la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado y se realizaron numerosas obras sociales y culturales. Se dice que su muerte, el 11 de enero de 1980 a causa de un cáncer pulmonar, marcó fuertemente a Fidel Castro y le dejó un gran vacío.

AMORES FUGACES

Además, a Castro se le atribuye un fugaz noviazgo con la mexicana de origen español Isabel Custodio, y un romance con la alemana Marita Lorenz.

Durante su exilio en México (1955-1956) y en medio de los preparativos de la expedición del yate Granma (1956) , Fidel Castro conoció a Isabel Custodio, hija de refugiados españoles. Custodio habla de su noviazgo con el líder cubano en el libro El amor me absolverá y en una reciente entrevista con EFE explicó que su primer encuentro con Castro “fue un flechazo” y que renunció a su propuesta matrimonial pocos días antes de que él regresara a la isla en 1956.

Años después, en 1959, la joven alemana Marita Lorenz viviría un romance con el joven comandante, según narra ella misma en el documental Querido Fidel. La historia terminó mal. Según la versión de Marita, ella perdió el hijo que esperaba de Fidel y abandonó la isla. Poco después volvería a Cuba para intentar envenenar a Castro, pero el amor pudo más que las intrigas.

DALIA, LA SEÑORA DE CASTRO, sale de la sombra

La discreta presencia de Dalia Soto del Valle comenzó a ser advertida por el lente de algunos fotógrafos de la prensa extranjera en actos públicos hace apenas unos años.

Dalia Soto del Valle desciende de una conocida familia de la clase media alta de Trinidad, es maestra de profesión, y según algunas versiones, su relación con Castro data de hace más de 40 años. Dalia es rubia, de ojos verdes, de alrededor de 60 años, y se deja ver de vez en cuando en público junto a algunos de sus hijos, aunque nunca al lado de Fidel Castro.

A pesar del hermetismo que rodea a esta relación, algunas versiones apuntan que Dalia y Fidel se conocieron durante la Campaña de Alfabetización de principios de los años 60.

La pareja tiene cinco hijos varones cuyos nombres comienzan con A: Alexis, Alex, Alejandro, Antonio y Ángel. Además, se dice que Castro tiene otro hijo, Jorge Ángel, nacido de una relación extramatrimonial.

Ninguno de sus ocho hijos se ha dedicado a la política.

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