Managua
11:07 pm
03.08.06
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
En Letra Pequeña
Fabián Medina
fabian-medina@laprensa.com.ni

Pretendientes

Conozco a una señora bonita que tiene varios pretendientes. Uno de ellos fue su marido. Lo dejó porque la golpeaba y ahora, varios años después, él pide otra oportunidad porque dice que ha cambiado. Otro es un viejo novio. Se las da de chulo. Se va cuando quiere y regresa cuando ve oportunidad con el cuento de siempre: “soy el más guapo de todos”. El tercero, es un “niño bien”, que llega engominado a hacerle visita y que se le ve haciendo un gran esfuerzo para lucir popular y ganarse el favor de la agraciada, pero clase-baja, señora. El cuarto, es un viejo conocido que siempre le ha hecho ojitos. Para más señas es compadre de otro marido de ingrata recordación, no sólo porque era gordo y maltrecho, sino principalmente porque casi la deja en la calle. Este pretendiente dice que nada tiene que ver con el ex marido, pero se les ve juntos frecuentemente y la señora teme que todo sea una estratagema de aquél para regresar por lo que no pudo llevarse la primera vez. El último de ellos es el más feo de todos, no lo conoce mucho porque vivía hasta hace poco en otro barrio, pero tampoco ha oído hablar mal de él. “Soy feo pero compenso con otras virtudes”, le dice al oído, zalamero.

Palos porque te quiero

¿Con cuál de todos los pretendientes le recomendaría usted que se quedara? ¿Con el ex marido abusador arrepentido, el chulo, el niño engominado, el compadre del gordo o el feo zalamero recién llegado? Uno quisiera decirle que se busque un Brad Pitt pero son estos cinco los que están en oferta y entre ellos tendrá que escoger. El problema es que en eso de los maridajes no siempre se escoge con la razón y cuidado vemos a la señora regresando con su antiguo marido y repitiendo lo que ha dicho cada vez que salía con el ojo morado: “Me pega porque me quiere”.

Escoltas

No entiendo cómo un escolta vapulea a un ciudadano sólo porque se atravesó en el camino de su protegido. ¿A qué obedece ese despliegue gratuito de violencia? ¿Acaso un escolta no tiene capacidad de pensar? Mucha película han visto estos tipos, y creen que ser escoltas de alguien se limita a dar piñazos a quien se le cruce enfrente. Uno tiene que adivinar pues que viene un escoltado para no agarrar su culatazo. ¡Sangre de Cristo!

Anónimo

La actitud del escolta depende del personaje protegido. Se entiende que estén nerviosos y ojo al Cristo, los escoltas del Presidente de Estados Unidos o Fidel Castro, porque abundan tipos que querrán matarlos. Pero, andárselas dando de matones con un tipo como nuestro desconocido vicepresidente es exagerar las cosas. Don Alfredo Gómez Urcuyo (tengo que preguntar su nombre cada vez que escribo de él) puede pasearse solitario por cualquier lado y nada le pasará porque sencillamente ¡nadie lo conoce! Su escolta no sólo hizo un desmesurado uso de violencia por el que espero responda ante la autoridad, sino que ha puesto en evidencia el gasto innecesario que hace el Estado al cuidar a un señor que lo peor que podría recibir es una mala mirada.

Crimen y castigo

Ojalá esta vez sí haya castigo. Si la Policía no puede siquiera corregir este abuso, y vamos a vivir ahora con miedo a que nos aparezca un escolta por ahí volando piñazos porque dice estar cuidando a Chico de los Palotes, entonces mejor cerrar la institución y así nos ahorramos el dinero que se gasta en ellos y de paso eliminamos el peligro que se han vuelto unos policías cuyos mandos son incapaces de controlar.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda