Leí estupefacto todas las argucias empleadas por los antiguos dueños de este banco quebrado, mientras se guarda silencio acerca de los graves perjuicios que sufrieron numerosos pequeños cafetaleros por las quiebras o intervenciones bancarias.
Sería interesante conocer quiénes fueron los que quebraron al Banco Nacional de Nicaragua y cómo lo hicieron, ya que los más afectados fueron precisamente los pequeños y medianos productores que hasta 1978 eran aproximadamente 40,000 cabezas de familia que recibían créditos a corto, mediano y largo plazo, con intereses blandos y fácil acceso y con asistencia técnica paralela al crédito y se les organizaba en cooperativas regionales.
En diferentes departamentos de Nicaragua se escuchan los lamentos de los pequeños agricultores, por la falta de una institución del Estado que les brinde financiamiento con sentido de desarrollo y no con la voracidad del prestamista usurero. En marzo de 1988, el Banco Nacional de Desarrollo, ya herido de muerte por los saqueadores de bancos, canceló el Programa de Crédito Rural dejando de financiar a miles de nicaragüenses que siendo el sector más numeroso constituía el que producía maíz, frijoles, legumbres y verduras, o sea el alimento cotidiano de todos, grandes y pequeños.
El Banco Nacional de Nicaragua fue creado en 1912 y cerrado en 1997, como consecuencia de los desmanes y saqueos perpetrados años atrás. Y desde entonces no se ha podido volver a financiar directamente a los pequeños y medianos productores, sino sólo a través de intermediarios. El pequeño productor siempre ha sido el mejor pagador, pero ha sido el más afectado después de la desaparición del Banco Nacional. Yo he sostenido que se puede rescatar el canal de crédito estatal hacia los pequeños y medianos productores, procurando juntar todos los recursos desperdigados y fortalecer lo que ya está instalado como el Fondo de Crédito Rural, dándole facultades de primero y segundo piso, establecer cuatro o cinco sucursales en regiones de importancia productiva y que este fondo pueda organizar y capacitar a cooperativas de ahorro y servicios múltiples regionales, para que debidamente fortalecidas, puedan ser los canales de distribución del crédito a los sectores agrícolas, pecuario, industrial y artesanal, exclusivamente para los pequeños y medianos productores.
El Banco Nacional de Costa Rica fue creado en 1914, dos años después del extinto Banco Nacional de Nicaragua, pero los ticos mantienen actualmente su Banco estatal con verdadera orientación al desarrollo. Si se llegase a crear una institución crediticia de primer grado, debe estar dirigida exclusivamente para pequeños y medianos productores, con un montaje que sin llamarse Banco (por aquello del síndrome del Banco Nacional) excluya condonaciones y subsidios, pero que enarbole la bandera del combate a la cultura de no pago que aún sigue vigente.
Dios guarde a nuestra Patria si se volvieran a editar las acciones fraudulentas realizadas por los expertos en quebrar bancos, como lo hicieron con el Banco Nacional, Interbank, etc.