Más de 20,000 educadores protestaron el miércoles por segundo día consecutivo en la capital de Honduras ante la negativa del Gobierno de Manuel Zelaya de negociar bajo presión sus demandas salariales.
Los educadores, agrupados en la Federación de Colegios Magisteriales de Honduras (FOMH), salieron hacia el Aeropuerto Toncontín con la intención de tomarlo.
Sin embargo, una fuerza de antimotines y militares les impidió el paso, dejando abierto el ingreso a la terminal por el sector sur de la ciudad.
“La posición es clara: que regresen a dar clases y nosotros nos sentamos a platicar con ellos. Ellos están afectando a dos millones de niños”, afirmó Raúl Valladares, secretario privado del presidente.
Los dirigentes de la FOMH —que sostiene el gobierno son unos 48, 000 miembros— convocaron a la “megamarcha” para exigir los aumentos salariales contemplados en el Estatuto del Docente aprobado por el Congreso en 1997 y que obligarían al Gobierno, según sus cálculos, a erogar 368 millones de dólares.
El Gobierno les ofreció originalmente 36.8 millones de dólares, pero la oferta ha subido a 52 millones.
El Gobierno, a través de radios y televisoras locales, aseguró que con el incremento que ofrece, cada uno de los 48,000 maestros recibirá aproximadamente 729 dólares al año.
“No vemos por qué no presenta una propuesta por escrito”, señaló dirigente de la FOMH, Alejandro Ventura, quien aclaró que la propuesta del anuncio no ha sido formalizada.