Si el PIB de Centroamérica dependiese del comportamiento de sus más grandes empresas, entonces los habitantes del istmo tendrían muchas razones para estar celebrando. La suma de las ventas de sus 50 mayores empresas llegó a US$21,300 millones en 2005, con un crecimiento promedio de 12 por ciento frente a las ventas conseguidas en 2004. Un guarismo que hace ensombrecer la expansión del PIB centroamericano que en el mismo año aumentó a una tasa en torno al 3.9 por ciento.
El principal aporte a esta expansión en ventas vino de Intel, la planta de microprocesadores instalada en los alrededores de San José, la capital tica vendió US$1,444 millones en 2005, un 19.5 por ciento más que el año anterior, impulsado principalmente por las exportaciones al mercado asiático. Aunque Intel en Costa Rica aún no recupera sus niveles de ventas conseguidos en 1999, cuando vendió US$2,700 millones, esta alza significó un gran impulso al comercio internacional del país, que tiene un PIB de US$19,800 millones y exportaciones por US$7,026 millones.
Si de utilidades se trata, es la Autoridad del Canal de Panamá el que se lleva los mejores registros. Gracias a los peajes que cobra a los transportes marítimos para pasar a través del tajo interoceánico, la ACP acumuló utilidades de US$483.9 millones en 2005, con una tasa de crecimiento de 27 por ciento.
Si hay que apostar al futuro, ponga varias fichas a Wal-Mart de Centroamérica: el retailer estadounidense, que lleva menos de un año en el istmo, partió grande, al asociarse con Carhco, la empresa conjunta que habían creado la tica Coronación de Supermercados Unidos y Grupo La Fragua, el operador de comercios de la familia Paiz.
Es hoy de lejos la mayor empresa del istmo, con ventas de US$2,200 millones, y una de las que mejor aprovechan el potencial que ofrece la integración centroamericana.
Al hacer el análisis por país, es Costa Rica el que se lleva de nuevo este año los aplausos.
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