Managua
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23.04.06
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Noticias >> Religión y Fe
“El adolescente necesita orientación y cariño”

Querido Padre Alberto:

Tengo una hija de 15 años, a la que he criado con muchísimo esmero, dándole todo lo que yo no pude tener.

Vengo de una familia en la que éramos 13 hermanos, mis padres eran muy pobres y no tenían tiempo ni para mirarnos apenas.

El problema es que mi hija se ha enamorado de un joven que le lleva seis años y esto me preocupa mucho. Trato de tenerla bien restringida en sus salidas, pero ¿quién sabe lo que hacen cuando yo no estoy presente?

Además, siento que mi hija se me ha puesto muy rebelde, aunque yo siento que le he dado bastante libertad; le permito ir al cine y que él la visite en nuestra casa, de vez en cuando.

No quiero ponerme muy estricta, pero tampoco puedo flaquear, usted sabe cómo está la juventud.

Desde pequeñita le he inculcado valores morales y fe, pero ahora está muy indiferente. Ya no sé cómo actuar ni cómo hablar para que entienda que deseo lo mejor del mundo para ella.

Noto que desde que está enamorada, me ignora todo lo que le digo, le molesta cualquier cosa y no me pone atención.

Por favor, dígame qué debo hacer.

Rosa, luchando con la rebeldía de mi hija

Estimada Rosa:

La etapa por la que atraviesas con tu hija no es fácil. Ella se encuentra en plena adolescencia. Es importante que no olvides que para ella todo lo que está viviendo física y emocionalmente es muy nuevo, y tampoco sabe exactamente cómo interpretar todos los cambios que está experimentando.

Los padres de familia sufren mucho cuando los jóvenes comienzan con actitudes rebeldes. Se sienten rechazados y comienzan a pensar que todos los ataques de rebeldía son algo muy personal por parte de un hijo que en el pasado fue cariñoso y respetuoso. No lo pueden interpretar como un ataque personal —es una etapa de prueba y de ajuste emocional, físico e incluso espiritual—.

El adolescente necesita orientación, guía y cariño. Además, necesita sentirse libre para desarrollarse y tomar ciertas decisiones. Es precisamente en este aspecto —de las decisiones— que los padres deben tener claridad mental y mucha paciencia. Los hijos muy a menudo se equivocan y piensan estar por buen camino, incluso lo hacen con la idea de que ellos saben lo que más les conviene —y la realidad es lo contrario—.

Un joven de 21 años y una joven de 15 años sí pueden ser novios, pero con mucho respeto de por medio. Tu hija no debe pensar que puede asumir las responsabilidades y privilegios de una mujer de 21 años, simplemente porque su amigo tenga esa edad. Ese es tu mayor reto.

Te recomiendo que cuando hables con tu hija, no la regañes. Aprende a conversar y a dialogar con ella. Ponte firme en la disciplina y no dudes en quitarle ciertos privilegios y salidas si no cumple con tus normas. Exígele a él y a tu hija que respeten tu hogar. Escúchala y ten paciencia, pero no olvides que esta etapa es de muchos cambios. La relación que te luce tan duradera en estos momentos, puede acabarse en cualquier momento.

No apresures el matrimonio, apretándole mucho la soga. Abundan las muchachas que se van de la casa por falta de confianza por parte de sus padres.

Un abrazo,

Padre Alberto

Envíe sus cartas a:

consejos@padrealberto.net

Rev. Padre Alberto Cutié

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