El campesino Segundo Francisco Cruz Cortés, de 46 años, fue encontrado muerto en medio de la maleza en la propiedad Los Chilamates, comarca Los Encuentros, ubicada a 8 kilómetros de Santa Teresa, en Carazo.
El cuerpo presentaba cuatro heridas profundas de machete, dos de ellas en la cabeza y dos en ambas manos, causando desprendimiento. Tenía cerca de 60 horas de fallecido y en avanzado estado de descomposición, según informó el forense Sergio Cano.
Sus familiares se negaron a incinerar el cadáver en el lugar, por lo que se autorizó recuperarlo para sepultarlo de inmediato.
El cuerpo fue identificado en las primeras horas de la mañana del sábado, por peritos de Auxilio Judicial, tras haber permanecido en el lugar desde la noche del viernes, luego del hallazgo. La inspección ocular del caso se realizó hasta esperar la luz del día y se encontró la cédula de identidad en una cartera de cuero que el fallecido andaba en su pantalón. Varios hermanos y uno de los hijos de la víctima reconocieron el cadáver.
El jefe de Auxilio Judicial en Carazo, subcomisionado Fidel Domínguez, dijo que hasta el momento se desconocía el móvil del hecho, por lo que estaban trabajando todas las evidencias para identificar a los posibles asesinos. Se estima que el hombre fue ultimado en otro sitio y trasladado a ese lugar, donde se cultiva caña y es bastante solitario y accidentado el acceso hasta donde estaba el cuerpo.
Carlos Pérez, habitante de Los Encuentros, dijo que buscaba una vaquilla extraviada en ese terreno como a las 5:30 p.m. del Viernes Santo, cuando se percató que había un hedor en el sitio. Vio varios zopilotes que devoraban algo y creyendo que era su animal, se acercó y pudo ver que se trataba de un hombre, por lo que dio aviso a la Policía.
Cruz era originario de la comunidad Los Potrerillos, ubicada a cinco kilómetros de donde lo mataron. Su sobrino, Alejandro Cruz Silva, dijo que había salido desde el Miércoles Santo a eso de las 7:00 p.m., rumbo a una fiesta pública que se realizaba en la casa comunal de Los Encuentros. Era un hombre tranquilo y trabajaba como jornalero en una propiedad frente a donde encontraron su cuerpo sin vida.
"Mi tío vino aquí a traer 200 córdobas del pago y se fue a la fiesta", dijo el joven.