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Pobre niño rico
Borja Ventura (*)

David Beckham está mal porque no todo es perfecto. Según ha reconocido en una entrevista con la cadena de televisión británica ITV1 y que recoge The Independent, padece un desorden obsesivo compulsivo. The Independent califica al desorden obsesivo compulsivo como “la epidemia oculta”. Y es que el caso de David Beckham no es una rareza sin más, como podría parecer a primera vista. Tal y como recoge el periódico, el trastorno afecta a un 60% de la población británica. Los síntomas de la dolencia, tal y como narra, son los derivados de la “dependencia hacia determinados rituales, tales como la limpieza o la simetría, entre otros”.

Y es exactamente el caso del futbolista: es adicto a reordenar todo para que “todo esté perfecto”. Incluso las latas de refrescos en su nevera. En declaraciones a la prensa, Victoria Beckham, esposa del futbolista del Real Madrid, aireaba las intimidades de su marido con más bien poca delicadeza:

“Tenemos tres neveras: en una la comida, las ensaladas en otra y las bebidas en la tercera. En esta última, todo es simétrico. Si hay tres latas, tirará una porque deben haber un número par de latas”. La buena de Victoria, muy comprensiva, llama por ello a su marido “weirdo”, algo así como “rarito”. El pobre David contaba en sus propias palabras su dolencia:

“Tengo ese desorden obsesivo compulsivo según el cual debo tener todo ordenado o en parejas. Al colocar mis latas de Pepsi en la nevera y si hay una de más, la pongo en algún armario en otro lugar”.

Y las manías no quedan sólo en casa:

“Al ir a algún hotel, antes de poder descansar, debo colocar todos los panfletos y libros y colocarlos en un armario. Todo debe ser perfecto”.

Y esto, obviamente, afecta a la convivencia con los compañeros de equipo. Tal y como recoge The Independent, “sus compañeros del Real Madrid no conocían su condición, pero los jugadores de su anterior equipo, el Manchester United, recolocaban su ropa en las habitaciones del hotel o tiraban revistas para hacerle sentir incómodo y enfurecerle”.

Sorprende la pregunta que le hicieron: ¿Le gustaría dejarlo? Y la respuesta, como si en lugar de un problema psicológico fuera una adicción cualquiera, de Beckham:

“Me gustaría. Lo he intentado y no puedo parar”.

En la entrevista también comentó que es adicto a tatuarse, “en parte porque le gusta el dolor”, dice The Independent. Cada cual, con sus manías...

(*) Columnista de Periodista Digital

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