Con fotografías de frente y perfil, los caballos tendrán una especie de licencia para circular en las calles granadinas.
Esto es parte de un proyecto piloto impulsado por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC) y la Alcaldía de Granada.
Enrique Rimbaud, decano de la Facultad, dijo que ningún caballo podrá circular si no tiene un permiso de salud, razón por la que instalarán una clínica en Granada en mayo próximo.
“La idea es que la Alcaldía vigile a los carretoneros, habrá una ficha clínica con foto (del caballo) de frente y perfil... tratando de que los caballos cuenten con buena salud, si funciona lo propondremos para todas las alcaldías”, informó.
Las declaraciones las brindó durante el servicio de atención gratuita a los equinos, que desarrolla la UCC, esta vez en el Reparto Schick, al sur de Managua, donde unos cien equinos fueron atendidos por veterinarios y estudiantes de esta carrera.
La atención es gratuita, donde además de abrirles un expediente clínico, se les analiza para ver si el animal amerita algún tipo de atención.
Vacuna antitetánica, desparasitación, vitaminas y tratamiento a heridas, fueron algunos de los servicios brindados.
Rimbaud dijo que este año esperan atender unos siete mil equinos a nivel nacional, como parte de los servicios que realiza la universidad.
Aclaró que las consultas son para caballos que usados en labores de acarreo, principalmente, los que no tienen una raza específica debido a los cruces genéticos. “Además no expresan bien por falta de alimentación la raza que tienen”, comentó.
Un caballo de éstos cuesta entre 1,500 y 3,000 córdobas.
José Almendárez, miembro de la Asociación de Carretoneros, dijo que en verano se incrementa el costo de alimentación para los animales, con gastos entre 20 y 100 córdobas diarios.
Justificó la pésima apariencia de los equinos, aduciendo que en esta época del año se reduce la oferta alimentaria.
Negó que se excedan en el tiempo de trabajo que exponen a los animales, “lo máximo son cinco horas diarias”.
Martha Ardila, transporta agua desde hace un año, cobrando veinticinco córdobas por cada viaje, tiene dos caballos valorados en 1,500 córdobas cada uno y para la comida de éstos gasta un promedio de 17.5 córdobas diarios por cada uno.
Mientras que a Priscila Treminio, quien compra aluminio, cobre, bronce y chatarra, su caballo le sirve de acarreo, gastando unos 15 córdobas diarios en alimentos.