El pueblo católico peruano celebró ayer el tradicional Domingo de Ramos, que marca el comienzo de la Semana Santa, debido a la prohibición de toda reunión durante las elecciones generales que se celebran hoy.
El Arzobispado de Lima anunció que a raíz del proceso electoral se suspenderán hoy las actividades religiosas, incluida la misa dominical, desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, tiempo que dura el sufragio.
Por ese motivo, monseñor José Antonio Eguren, Obispo Auxiliar de Lima, sugirió a los párrocos, rectores de iglesias y capellanes que ayer por la tarde se ofrecieran varios horarios de celebraciones de la Santa Misa. “El domingo de Ramos, un día antes”, dijo.
Sin embargo, la tradición católica peruana es acudir a la iglesia a escuchar la misa en la mañana, adquiriendo palmas de olivo para que el sacerdote las bendiga.
Además, la costumbre familiar es comprar pan dulce y frijol colado (antiguo dulce limeño a base de frijol, azúcar rubia, canela y clavo de olor) para tomar desayuno después de la misa.
“Los Ramos es una fiesta popular. Los sacerdotes están inconformes y los vendedores de flores están furiosos puesto que acá es una celebración en que la gente se reúne para ir al cementerio”, deploró el padre Humberto Boulangé Allegre, sacerdote de la parroquia de Campoy, al este de Lima.
“El Domingo de Ramos la gente va a los cementerios con cerveza o pisco (licor peruano) para beber. Si has bebido y eres creyente, dicen que tienen más comunicación con los dioses, que sea el de los cristianos o de los incas”, dijo el sacerdote a la AFP.
“Celebraremos misas el domingo (hoy) a las 6:00 de la mañana y a las 7:00 de la noche pero no habrá nadie”, dijo.