Ottón Solís estuvo a punto de ser Presidente de Costa Rica. No lo es por una diferencia de un poco más de 18 mil votos. Las encuestas presentaban a Oscar Arias por encima de Solís con una diferencia de once puntos aproximadamente, lejos de lo que finalmente ocurrió. Las razones han apuntado al voto oculto, originado en que un sector de la ciudadanía decidió su voto hasta el último momento.
Fue el sismo que más ha estremecido a las encuestadoras en tiempos recientes.
Hace 16 años, sin embargo, la mayoría de las encuestadoras se equivocaron al dar a Daniel Ortega el triunfo sobre doña Violeta Barrios de Chamorro.
Es algo que aún es materia de estudio para las firmas encuestadoras de América Latina, dice Jorge Diez Zamora, un mercadólogo invitado a Managua por la Fundación Konrad Adenauer, a impartir una conferencia sobre los sondeos de opinión pública.
el fantasma
En Nicaragua, el fracaso de la mayoría de encuestadoras en las elecciones de 1990 dio pie al resurgimiento de la leyenda del Güegüense debido a que los votantes se enmascararon para ocultar su verdadera intención de voto.
En los círculos de las firmas encuestadoras mexicanas el caso es conocido como el “Efecto Nicaragua”. “El caso de Nicaragua ha generado toda una reflexión. Fue un voto oculto. En México sucede, existe y nosotros tenemos algunas metodologías para tratar de escudriñarlo”, afirma Diez Zamora.
Las fallas que se han producido en América Latina, agrega Diez, posiblemente han sido provocadas por cierta politización de las firmas encuestadoras que “se prestan a manipular”.
Existe siempre el riesgo, reconoce Diez, de que la encuesta se utilice como instrumento de persuasión en lugar de ser un instrumento de investigación social.
no pedir un pronóstico a la foto
Marcos Valle, un consultor en mercado que participó en el foro de Konrad Adenauer, piensa que parte del problema radica en lo que el público espera de una encuesta.
“La encuesta es una fotografía que te describe una situación en un momento determinado”, opina Valle.
“No es recomendable, ni saludable, tomar la encuesta y con base en ella, pronosticar; porque la encuesta no es un pronóstico sino la descripción de un momento determinado”, añadió.
En cambio, afirmó Valle, “si usted tiene a lo largo de varios meses un grupo de encuestas, usted puede tener una tendencia; pero cuidado, esto requiere de varias condiciones”.
“El cuestionario tiene que ser el mismo que se aplicó en los diferentes meses, las mismas preguntas, el mismo margen de error, porque las firmas encuestadoras aquí mismo en Nicaragua, unas veces usan un cuestionario y en otras ocasiones usan otro”, señaló Valle.
Por tanto, resaltó Valle, a veces se trata de encuestas que “no son comparables” debido a que se utilizó metodología con distintas variantes.
Valle considera que hay cierta prevención de la ciudadanía alrededor de las encuestas. Es de esperar que los actores políticos magnifiquen las encuestas cuando les favorecen y las minimicen cuando no están a su favor, continúa Valle.
“Lo importante, sin embargo, es no perder de vista que la encuesta lo que debe ser es un instrumento de trabajo para los analistas”, apunta Valle.
A su juicio, “lo que hay que hacer con las encuestadoras es que cuando presenten las encuestas, le muestren al público toda la ficha técnica, incluyendo una información que no se da en Nicaragua, normalmente, que es lo que se llama la Tasa de No Respuesta”.
La Tasa de No Respuesta es la que indica en cuántas casas a las que las encuestadoras llegaron a tocar no respondieron o estaban vacías.
“Que las empresas encuestadoras nos digan al público toda la metodología que utilizaron y simultáneamente, nosotros el público, no pedirle a las encuestas más de lo que pueden dar”, instó Valle.
transparencia
Diez Zamora coincide plenamente con Valle: es necesario presentar con mayor énfasis y claridad la forma en que fue realizada una encuesta, principal garantía de que la información que se presenta es fiable.
Diez Zamora reconoce que “las encuestas sí se equivocan, no son infalibles, hay que recordar que se está tratando con la condición humana y ésta es impredecible”.
Por tanto, reiteró que es clave presentar al público su metodología: su margen de error, el nivel de confianza, tipo de muestra, y por supuesto, dar a conocer quiénes han patrocinado la realización de una encuesta.
Es importante, dijo Diez, la ética en la firma encuestadora.
Anotó que se puede manipular la metodología de una encuesta para entrevistar a una población de votantes, sabiendo de antemano su intención de voto.
También explicó que algunos candidatos pueden utilizar las encuestas a su favor, de forma indebida, para influenciar a los votantes.
Es necesario, valoró Diez, “transparentar la metodología, decir cómo se levantó, dónde se levantó, mostrar el margen de error muy claramente”.
La encuesta surgió como un instrumento de investigación para asuntos de negocios, luego mudó al ámbito de lo social y ahora, por lo visto, corre el riesgo de ser simple publicidad.