Adolorido, con el cuerpo lleno de señales por el bombardeo que recibió de Jorge Arce, el nicaragüense Rosendo Álvarez accedió a hablar de su derrota por KO efectivo al 1:54 segundos del sexto asalto.
“Fui un irresponsable, tengo que admitirlo. Esto pasó (el nocaut) porque me confié y no le dediqué el tiempo necesario a mi preparación”, dijo Rosendo con su voz quebrantada y su rostro entristecido.
Lo que pasó ayer en el Thomas & Mack Center fue lamentable. Rosendo, aquel gran pugilista que nos envolvió de emoción con sus victorias y coronas mundiales, se encontró con su realidad. Su tiempo ya pasó y ha llegado el momento de colgar los guantes, aunque quizá no lo quiera admitir en este instante.
“No tengo excusas, perdí por falta de condiciones físicas y este revés me ayudará a concentrarme en mi trabajo”, admite Álvarez, aunque esa reflexión ya parece ser muy tarde.
Cuando se quedó en la lona y dejó correr el conteo del árbitro Vic Drakulich, sintió que su vida era más valiosa que demostrar su hombría levantándose a pelear.
“Estaba agotado, había vomitado cuatro veces antes de la pelea y cuando caí decidí no levantarme, no valía la pena, estaba sin fuerza”, agrega.
Sin embargo, a pesar del escarmiento que recibió ayer, Rosendo considera que aún tiene futuro en el boxeo, aunque la impresión que quedó, es que sólo tiene pasado.
“Aún puedo seguir. Voy a levantarme de esta caída”, volvió a prometer el pugilista.