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jorge “travieso” arce parece listo para devorar a Rosendo Álvarez, a quien noqueó en el sexto asalto con un poderoso gancho de izquierda directo al hígado. (LA PRENSA/AP )
gancho mortal
Rosendo termina noqueado en el sexto round por el “Travieso” Arce
Osman Rosales Cruz
ENVIADO ESPECIAL/Las Vegas
Dios me castigó

Sintiéndose contra las cuerdas y sin oxígeno para gritar y pedir ayuda, Rosendo admitió que lo de ayer fue algo que se lo merecía.

“Hice cosas que no son gratas para Dios, quien me corrigió por lo malo que he hecho, ahora hay que recapacitar y pedirle perdón”, concluyó Rosendo Álvarez, quien aunque estaba en la penumbra, tenía a su familia al lado para consolarlo y brindarle ánimo. “Dios me castigó”, insistió el pugilista pinolero.

¿Y de dónde sacaste ese optimismo previo al combate si no estabas bien?, le preguntamos. “Bueno, no podía mostrar mi debilidad a nadie, aunque estaba sin condiciones, creía que con mi capacidad podía ganar”.

Rosendo considera que el mexicano le ganó en buena ley, la superioridad fue notoria. Y aunque luchó por sobrevivir, no pudo y entregó su corazón. “Arce pega duro, me cogió con un buen golpe y me tiró”, admitió.

No hubo escapatoria. Jorge “Travieso” Arce demostró su bravura, poder y superioridad boxísticas sobre un Rosendo Álvarez que lució lento, sin recursos para sobrevivir al ataque que propuso el mexicano y terminó siendo noqueado en el sexto asalto, por un violento gancho de izquierda al hígado.

El nica fue inferior, sólo en el primer round ofreció destellos de aquella calidad y poderío que en el pasado lo condujo a conquistar dos títulos mundiales. La edad e indisciplina fueron factores adversos para Rosendo, quien recibió una verdadera paliza desde el segundo hasta el sexto asalto, cuando dobló su rey, dejando a un lado su orgullo y abandonó la batalla.

INICIO ALENTADOR

Luego que sonó la campana del primer round, Rosendo se planteó con su buen boxeo, haciendo llegar descargas fuertes a la humanidad de su oponente, pero eso fue todo.

Fueron tres minutos de regocijo en la esquina del pinolero, porque después todo fue oscuro y sombrío.

El asalto número dos trajo consigo a un “Travieso” dispuesto a plasmar sobre el ring su promesa de apalear a Álvarez. Su constante golpeo empezó a llevar un mensaje de muerte a Rosendo, quien intentó esquivar a como mejor pudo el tormentoso castigo del azteca.

En el tercero el mexicano se percató de la fragilidad física de su rival y no dejó de proponer una línea de pelea sin pausas. Sus descargas construían el camino de la victoria. El amarre del cuarto capítulo hizo ver al “Travieso” como un gigante, que con la autoridad debida arrinconaba al enano para despedazarlo.

MISIÓN CUMPLIDA

Arce salió al quinto round con la misma tónica que lo colocaba cada vez más cerca de su obra, noquear a Rosendo. Y aunque el nica pegó algunos buenos golpes, no causaban repercusión.

El objetivo fue cumplido en el sexto asalto, por un poderoso gancho de izquierda al hígado, que envió a la lona a Álvarez, quien con ojos entristecidos escuchó el conteo de la muerte.

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