CARACAS.- Las autoridades venezolanas anunciaron hoy que detuvieron a tres personas que estarían involucradas en el secuestro y posterior asesinato de tres jóvenes hermanos, un crimen violento que conmocionó al país y desencadenó una ola de protestas en la capital.
El ministro de Interior y Justicia, Jesse Chacón, dijo que los tres sospechosos son venezolanos.
"Hasta ahora los detenidos que hay, la información que yo manejo son venezolanos... eso no significa que en transcurso de las investigaciones no aparezcan elementos que nos lleven a la presencia de otra persona que no sea venezolano", afirmó Chacón en una entrevista a divulgada por la televisora estatal Venezolana de Televisión.
El ministro explicó que "hay tres detenidos que fueron responsables de la custodia de los menores durante el cautiverio" y agregó que la fiscalía busca a dos personas más que participaron directamente en la ejecución de los niños y su chofer.
CHAVEZ: ASESINATOS "ABOMINABLES"
La muerte de los hermanos canadienses-venezolanos John, de 17 años; Kevin, de 13; y Jason Faddoul, de 12, provocó una oleada de protestas en la capital venezolana por parte de manifestantes enfadados por la escalada de crímenes violentos que azota el país.
Los cuerpos de los jóvenes secuestrados fueron encontrados el martes en las afueras de Caracas con tiros en la cabeza y la nuca. En el lugar también fue localizado el cuerpo del chofer de la familia, Miguel Ribas, de 30 años, quien conducía el automóvil en el momento en que fueron interceptados en un retén por presuntos funcionarios policiales.
Los crímenes violentos de todas las modalidades --como asaltos con armas de fuego, violaciones, secuestros y homicidios-- son comunes en esta nación petrolera de 25 millones de habitantes.
El presidente Hugo Chávez el jueves por la noche condenó todos los asesinatos y los catalogó de "abominables". "No descansaremos hasta dar con los culpables y evitar la impunidad", advirtió el mandatario.
ENARDECIDAS PROTESTAS
Chávez también expresó su disgusto al señalar que sus adversarios fomentaban la agitación, debido a lo que él describió como un plan para provocar choques mortales entre los manifestantes y las fuerzas de la seguridad.
"Parece que hay gente que piensa que hacen falta unos muertos siempre...", indicó.
Las enardecidas protestas contra los crímenes de esta semana han colocado al gobierno a la defensiva y los funcionarios han prometido profundas reformas de los cuerpos policiales, a la par que acusan a sus adversarios de intentar agravar las divisiones políticas entre los venezolanos.
Entre miércoles y jueves se escenificaron en la capital una serie de protestas en las que los venezolanos expresaron su consternación por el asesinato de un reportero gráfico y la detención de un agente de policía por el secuestro y homicidio de un prominente empresario italo-venezolano.
Muchos de los manifestantes eran personas de clase media y alta, tradicionalmente los críticos más fuertes de Chávez.