BAGDAD.- Al menos dos atacantes suicidas que vestían capas de mujeres se inmolaron hoy en una mezquita chií del norte del país, matando a por lo menos 52 personas y lesionando a más de 160, dijo la policía.
Fue el segundo ataque dinamitero contra blancos chiíes en dos días.
Los ataques tuvieron lugar en la mezquita Buratha, relacionada con el Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Irak, el principal partido chií del país.
Jalal Eddin al-Sagheer, el predicador de la mezquita y uno de los principales políticos del país, dijo que los atacantes fueron tres. Uno llegó por el puesto de seguridad de mujeres y se inmoló primero, indicó. Otro estaba en el jardín de la mezquita y el tercero ingresó a su oficina antes de inmolarse, manifestó al-Sagheer, que resultó ileso.
Acusó a los políticos y clérigos suníes de alentar una campaña de distorsiones y mentiras contra la mezquita Buratha, denunciando que tiene a prisioneros suníes y tumbas colectivas de suníes.
ALERTA POR COCHES BOMBA
Los chiíes son el blanco de esta guerra sucia sectaria librada contra ellos mientras el mundo observa en silencio, declaró al canal de televisión Al-Arabiya.
El atentado tuvo lugar mientras los feligreses abandonaban la mezquita al finalizar las oraciones del viernes, la principal jornada religiosa de la semana.
Más temprano el ministerio del Interior había advertido a la población de Bagdad que evitara las multitudes cerca de las mezquitas y mercados debido a la amenaza de coches-bomba.
Las fuerzas de seguridad requisaban la ciudad, con órdenes para proteger a los lugares sagrados y estar alertas por presuntos coches-bomba, indicó el comunicado del ministerio del Interior.
Los rescatistas sacaban los cadáveres de la mezquita y los colocaban en carretillas de madera improvisadas para trasladarlos a camionetas. El municipio de Bagdad instó a los iraquíes a donar sangre para los heridos.