José Santos Zeledón Chavarría, de 69 años, no sobrevivió a la hemorragia provocada por las heridas que recibió y falleció antes de llegar al Hospital Metropolitano.
Un hombre desconocido descrito como alto, delgado, vestido con pantalón negro, camisa blanca y botas militares, le descargó a Zeledón tres veces un cuchillo de cocina sin haber una discusión de por medio.
Los hechos se registraron a las 06:30 p.m. del miércoles cuando el desconocido penetró hasta la fachada de la casa campestre que Zeledón Chavarría tenía en la comunidad La Borgoña, en el municipio de Ticuantepe.
La víctima, que a esa hora estaba limpiando una piscina, sorprendido por la visita misteriosa caminó a su encuentro sólo para recibir las estocadas mortales.
NADIE ESCUHÓ NADA
Nadie escuchó ninguna discusión, sólo el gritó de Zeledón Chavarría que llamaba a su compañera de vida, Marjorit González, pidiéndole que le llevara su pistola, luego se dobló y cayó boca abajo a la orilla de un vehículo, el mismo que usaron sus familiares para llevarlo al hospital donde llegó sin vida.
María Pastora Ramírez, quien trabaja en la casa de la víctima, relató que el asesino no tuvo dificultades para ingresar a la vivienda debido a que el portón siempre permanece abierto.
“Lo cerramos hasta las 09:00 p.m. porque a él lo visitan algunos vecinos”, señaló, mientras explicaba que la compañera de vida del ahora fallecido se encontraba en el interior de la casa viendo televisión.
INFORMACIÓN OFICIAL
La inspectora Danelia Ruiz Mercado, oficial de la Dirección de Información y Análisis del Distrito Cinco, aseguró que la Policía aún no tenía a nadie detenido con relación al crimen contra José Santos y que están investigando todas las relaciones que la víctima tenía debido a las actividades a las que se dedicaba.
Detalló que Zeledón Chavarría era originario de Jinotega, pero se había trasladado a vivir a Estados Unidos desde hace 40 años, regresó en 1999 y desde hace dos años vivía en la casona veraniega que tenía a la orilla de la carretera a La Concepción.
Según la versión policial, antes del crimen se escuchó una discusión y luego el grito de la víctima que al parecer, herido de muerte, intentó refugiarse en la casa.
“El señor se recostó a un vehículo que estaba estacionado pero cayó manando abundante sangre”, describió Ruiz Mercado.
ESPECULACIONES
Hasta ahora las investigaciones policiales conducen a presumir que a José Santos Zeledón Chavarría lo pudo mandar a matar alguna de las personas con quien tenía negocios.
La víctima se dedicaba a la compra y venta de vehículos y, según las investigaciones de la Policía, tenía varios casos en los juzgados en contra de personas que no le cumplieron compromisos de pago.
Un trozo de papel con la dirección de la casa en La Borgoña, que fue dejado por el homicida en la escena del crimen, sustenta la posibilidad que la muerte de Zeledón Chavarría fue un encargo, explicó una fuente policial.