El presidente de la Empresa Cooperativa de Servicios Agropecuarios, Nicaraocoop, Moisés López, aclaró que la importación de urea procedente de Venezuela, no es una donación, sino se trata de una transacción comercial en el marco de la iniciativa Bolivariana para las Américas (Alba).
La iniciativa surgió a partir del encuentro Iberoamericano de Cooperativas, en el que participaron cooperativas de América Latina y España, realizado en Caracas en noviembre del año pasado, cuando se acordó crear la iniciativa “Fertilizantes por la Vida”, un proyecto que pretende promover el acceso a los pequeños productores centroamericanos. “No es un proyecto solamente destinado a cooperativas sandinistas, sino que es para todo el sector”, afirma López.
El único requisito será que los productors estén organizados en cooperativas. El programa pretende beneficiar a 100 mil productores de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.
En el caso de Nicaragua, el producto se podrá adquirir a través de las bodegas centrales de Nicaraocoop, ubicadas en Chinandega y Corinto, o las redes de la Unión de Cooperativas Multiservicios del Norte.
En este sentido, se busca reducir el precio de seis dólares promedio por quintal de urea, la que se cotiza en los mercados locales en 18 dólares.
Sin embargo, según el presidente de la cooperativa, no están buscando cómo competir con las casas comercializadoras, ya que el segmento al que va dirigido es principalmente a los pequeños productores.
Por otro lado, este programa se diferencia del fondo de contravalor de Japón, que distribuye urea entre los productores, porque este último incluye a grandes productores, mientras que la iniciativa de Nicaraocoop es para pequeños. El problema con la donación de urea de Japón ha sido que los trámites burocráticos hacen que sea difícil el acceso de los pequeños productores a este insumo, básico para la agricultura.