Con escasos 18 años, José forma parte de la nueva generación de traficantes humanos: joven, despierto y feliz de ver que el Tío Sam refuerce la seguridad en la frontera.
¿ Por qué? “Es bueno para el negocio”, asegura.
José cree que tendrá más clientes si el Senado de Estados Unidos aprueba una ley que duplica los efectivos de la Patrulla Fronteriza y emplaza una muralla virtual de vehículos, cámaras y sensores para vigilar la frontera de 3,200 kilómetros con México.
Los “coyotes” o “polleros” —como se denomina a los que guían a los indocumentados a cruzar la frontera— tendrán que elevar sus tarifas para compensar los riesgos que representan los mayores obstáculos, dice, y se niega a revelar su apellido, por temor a ser arrestado.
En tres meses, José dice que ha recibido 16,000 dólares guiando a 40 personas desde el Estado de Guanajuato hasta Houston.
“Nunca se va a acabar”, dijo el muchachito desgarbado en el rancho familiar cerca de esta ciudad colonial. “Estados Unidos no puede trabajar sin los mexicanos. Siempre vamos a buscar la manera de pasar. Donde uno quiere, encuentra la forma. Es un negocio para todos”.
“No es así”, dice John Cornyn, el republicano de Texas que preside el Subcomité del Senado sobre Inmigración, Seguridad Fronteriza y Ciudadanía. “La manera de perjudicar el negocio de los traficantes es asegurar nuestras fronteras y trabajar en cooperación con otros países en la aplicación de las leyes, junto con la creación de un programa de trabajadores temporales”, dijo en una declaración enviada por correo electrónico a la Associated Press.
Los expertos coinciden con José en que el fortalecimiento de las medidas de seguridad no arredrará a los indocumentados, y en cambio hará el negocio aun más despiadado a medida que los “coyotes” busquen mayores ganancias.
“Esto va a tener el efecto contrario de lo que quiere el Gobierno de Estados Unidos porque la demanda para los ‘polleros’ va a aumentar”, dijo Víctor Clark, experto fronterizo de Tijuana que ha estudiado durante décadas la situación.
Es lo que ocurrió cuando la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos apretó las clavijas en 1994 en los cruces más transitados en Texas y California. Los inmigrantes ilegales fueron desviados al remoto desierto de Arizona y el negocio de los coyotes floreció.
Mientras esos guías de confianza siguen guiando gente al norte, un número creciente de “coyotes” lo hace como José, por el dinero, con poco o ningún vínculo con sus clientes.
“La nueva generación de ‘polleros’ son más jóvenes y ven a sus clientes más como mercancía”, dijo Clark. “Los abandonan en el desierto, algunos los drogan o les dicen que conocen la ruta cuando en realidad no la conocen y se mueren al lado de ellos. Otros usan la violencia para quitarse la clientela entre sí”.
Negocio de $10 mil millones en tráfico
Los traficantes humanos de todo el mundo ahora ganan un total calculado en 10,000 millones de dólares anuales filtrando gente ilegalmente a Estados Unidos, cifra que rivaliza con las ganancias de las drogas, según funcionarios de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos.
Esa agencia advirtió el auge del contrabando de seres humanos y empezó a rastrear las ganancias de los coyotes hace tres años.
“ Lo califico de negocio”, dijo la directora de la agencia Marcy Forman. Algunos de ellos tienen reclutadores en el exterior, intermediarios, gente para falsificar documentos e individuos para traer gente a Estados Unidos. Por cierto es un problema mundial.
Un “coyote” de Texas que en diciembre fue sentenciado a nueve años de prisión federal, ganó casi un millón de dólares llevando a más de mil inmigrantes latinoamericanos indocumentados a trabajar a restaurantes chinos, principalmente en Dakota del Norte.
En enero, investigadores de la agencia citada arrestaron a dos familias de Texas que supuestamente habían ganado 1,600,000 dólares en dos años, contratando una flota de camioneros cerca de la ciudad fronteriza de El Paso, para transportar indocumentados a ciudades estadounidenses.
“Uno de los camioneros todo lo que hacía era transportar ilegales”, dijo Dan Page, agente especial de inmigración y aduanas en El Paso.
Los negocios legales también se benefician. Aerolíneas, agencias de viajes, empresas de autobuses y hoteles ganan dinero con el movimiento de los inmigrantes hacia la frontera.