El presidente estadounidense George W. Bush autorizó filtrar diversas informaciones a la prensa, como forma de lograr apoyo a su decisión de invadir Irak, afirmó el ex jefe de Gabinete del vicepresidente Dick Cheney, Lewis “Scooter” Libby, sospechoso de divulgar la identidad de una agente de la CIA.
Según un documento que el procurador Patrick Fitzgerald envió el miércoles a la Corte, Lewis “Scooter” Libby afirma que recibió la “aprobación del Presidente (a través) del Vicepresidente” para divulgar información concerniente a Irak, clasificada como secreto de defensa.
Libby es sospechoso de revelar a la prensa la identidad de la agente de la CIA, Valerie Plame, hecho que en Estados Unidos constituye un delito federal. El escándalo generado afectó la imagen del Gobierno Bush en la opinión pública.
Libby declaró que en julio de 2003 habló con la periodista del diario The New York Times, Judith Miller —a quien le dio el nombre de Plame— después de conversar con el vicepresidente Cheney, indica el documento presentado por el fiscal Fitzgerald.
“La participación del acusado en una conversación crucial con Judith Miller el 8 de julio se llevó a cabo recién después de que el Vicepresidente dijera al acusado que el Presidente le había específicamente autorizado a divulgar cierta información contenida en el NIE (National Intelligence Estimate, un informe de los servicios de inteligencia)”, precisa el documento.
A mediados de 2003, la Casa Blanca habría autorizado a Libby a pasar a la prensa cierta información clasificada secreta, dentro de un plan para apoyar a Bush, en dificultades para justificar haber invadido Irak.
Los detractores de la administración Bush creen que Libby reveló la identidad de Valerie Plame en forma deliberada, a fin de desacreditar a su esposo, el ex embajador Joseph Wilson, un ferviente oponente a la guerra en Irak.
Wilson puso públicamente en duda la realidad de ciertos argumentos esgrimidos por Bush para entrar en guerra, tal como la supuesta venta de uranio enriquecido de Níger a Irak.
Sin embargo, en el documento redactado por el fiscal Fitzgerald, no hay una indicación de que Bush o Cheney hubieran autorizado a Libby a revelar la identidad de Plame.
Queda por saber si el Presidente tiene el poder de desclasificar personalmente informaciones del servicio de inteligencia.
La Casa Blanca no emitió reacciones al respecto este jueves. El senador demócrata Chuck Schumer resumió diciendo que la cuestión “va más allá de ‘Scooter’ Libby”.
“Como mínimo, el presidente Bush y el vicepresidente Cheney deberían informar a los estadounidenses sobre su responsabilidad”, dijo Schumer en un comunicado.
El presidente del Partido Demócrata, Howard Dean, también criticó duramente a Bush. “Ahora sabemos que el presidente Bush autorizó fugas de información secreta, para obtener réditos políticos”, subrayó.