Bob Arum y Don King se reunieron con sus desconcertantes peinados asintiendo al unísono mientras se daban un apretón de manos, con la poderosa y falsa calidez que sólo los dos promotores de boxeo más importantes del mundo pueden crear.
Los dos promotores estaban en el Caesars Palace ayer con una causa común: Generar mayor interés en el combate entre el invicto Floyd Mayweather Jr. ante Zab Judah este sábado por la noche por el título welter.
Estos adultos de 74 años eran sólo sonrisas, aunque rara vez han compartido nada, ni siquiera consejos de peinado. Ambos se han acusado en repetidas ocasiones de hacer tratos oscuros en su peculiar profesión, y sólo han promovido juntos cuatro peleas desde 1975.
Arum y King —que promueve a Judah, el talentoso campeón por la FIB que viene de una vergonzosa derrota ante el argentino Carlos Baldomir— concentraron su esfuerzo de mercadotecnia en las audiencias de raza negra en la radio, la televisión y las publicaciones, en una estrategia similar a la que han empleado en promociones similares para púgiles hispanos.