Diez años después de su último viaje a los play offs, los Rangers de Texas esperan repetir la historia. Y para hacer eso posible, han reestructurado un plantel que tras fallar pese a contar con una explosiva batería, ahora sitúa la mirada en el pitcheo como la palanca de impulso.
En ese mejorado staff, que incluye a Kevin Millwood y Adam Eaton, está el nicaragüense Vicente Padilla, extraído de Filadelfia con la esperanza de que consiga explotar el potencial que ha estimulado comparaciones con varios de los mejores carabineros de esta época.
“Los Filis no cambian a Padilla porque tienen temor de que vaya a sacar en otro lado al Pedro Martínez que lleva dentro”, nos dijo hace un par de años Randy Miller, del Courrier Times de Filadelfia. Sin embargo, la paciencia de los Filis se agotó y ahora es Texas quien espera.
Rumbo a su séptima temporada en Grandes Ligas y de frente a su primera oportunidad en el mercado de agentes libres, las condiciones parecen propicias para ver finalmente a Padilla, situar la realidad a la par de las expectativas, que desde 1999 se ha erigido en torno a él.
“Tengo la esperanza de que me irá bien en Texas. Estoy con la gente que me conoció desde mi debut en las Mayores y con un mejor respaldo ofensivo”, comentó Padilla, mientras se alistaba para viajar a Surprise, Arizona, donde se adiestró con los Rangers en la primavera.
Padilla hará su debut mañana ante los Medias Rojas en el Ameriquest Field, la casa de los Rangers, y se espera que de entrada comience a mostrar un pitcheo dominante como el que exhibió después del Juego de Estrellas del año pasado, cuando cerró con 5-4 y 3.53.
¿QUÉ SE ESPERA DE ÉL?
De acuerdo a Jon Daniels, gerente general de los Rangers, en Texas esperan, sobre todo, que Padilla supere las 200 entradas lanzadas. “Buscamos durabilidad y consistencia. En el juego hoy día, 200 entradas es el sello que define eso”, dice Daniels, al Dallas Morning News.
Daniels explica que “el valor inherente es que los abridores te llevan directamente a la parte final de tu bullpen, obviando la porción más impredecible de tu staff”, en alusión al tipo de lanzador que se emplea como relevista largo, y que no es propiamente una especialización.
Padilla ha superado en par de ocasiones los 200 innings lanzados. En el 2002, trabajó 206 episodios y en el 2003, acumuló 208.2. Afectado por lesiones, no ha podido alcanzar esa cifra en las pasadas dos temporadas. Ahora recuperado, su plan es estar de vuelta ahí.
VARIAS VENTAJAS
Al unirse a los Rangers, Padilla llega a uno de los tres equipos de mejor ofensiva en Ligas Mayores. Sólo Boston y Yanquis batearon más que Texas en el 2005. Pero los Rangers es el equipo más jonronero de Grandes Ligas. Eso podría permitir un mejor respaldo.
Padilla trabajará con el manager (Buck Showalter) y el coach de pitcheo (Mark Connors) con quienes se formó como lanzador en Arizona.
El periodismo de Texas y la afición de Texas, son menos agresivos que sus similares de Filadelfia. En Texas hay más ambiente latino, que claro, si no se maneja bien, también puede ser contraproducente, pero no hay duda, que debe sentirse más confortable.