Arte del desnudo nicaragüense
 |
|
 | En la historia del arte nicaragüense, muchos son los pintores que han resaltado el cuerpo humano como una forma de manifestación estética, entre ellos destacan Rodrigo Peñalba, Armando Morales y Róger Pérez De la Rocha, Hugo Palma-Ibarra, Omar D’León y otros |
|
El pintor Róger Pérez de la Rocha es uno de los artistas que más ha realizado desnudos. En su estudio esboza a su modelo desnuda. |
| |
Marta Leonor González
En su taller en el segundo piso del edificio del Centro Cultural Managua, Róger Pérez De la Rocha (Managua, 1949) pinta a Gloria, una de sus modelos. Su lápiz pastel se desliza suave por el cartón tratando de capturar la inspiración del artista que se guía por la redondez de los senos o las caderas y para sustraer el espíritu de aquel cuerpo que se expone.
Son las 10:00 a.m. y Pérez De la Rocha traza las líneas posibles para que el boceto tenga vida propia. Su mano ya no tiembla como el primer día que una modelo posó para él, cuando iniciaba.
A sus 57 años, él se declara admirador de la figura femenina, la que ha boceteado y pintado desde que tenía 18. “Me ha tocado pintar el cuerpo femenino desde el punto erótico y como un amante de la mujer en su totalidad. Aunque ahora que soy padre de una niña, veo el cuerpo femenino en otras dimensiones”, explica.
Igual que otros artistas como Rembrandt y Dalí, Pérez De la Rocha, relata que ha pintado a sus novias y esposas.
“A mí me tocó, como a otros, pintar a mujeres que he amado, hay algunas obras que dan testimonio de eso” y agrega que “la modelo pone el 90 por ciento de la obra al despojarse de sus vestiduras y posar para el artista”.
Pero no sólo él ha demostrado una preferencia por las formas femeninas, Rodrigo Peñalba (1908-1979), el gran maestro de la pintura nicaragüense que con su pintura dio un salto hacia la modernidad por su dominio como pintor y su realismo dramático posee, en su vasta obra, una serie de pinturas de desnudos que merecen especial atención: Mujer sentada, un óleo sobre madera en cuya pintura se deja ver una mujer frente al espejo, su dorso totalmente descubierto mostrando su piel morena, casi como parte de su paisaje, lo mismo que una serie de Mujeres, en óleos sobre papel y Mujer dormida, en óleo sobre madera, que denotan la influencia de los retratos de desnudos famosos. Peñalba, en su quehacer de desnudos, es un dibujante versátil y seguro.
Por otro lado, la pintura de Armando Morales no está nada lejos del tema de los desnudos. Éste incorpora el cuerpo humano como centro de su creación, ya sea representándolo tal cual es o recreándolo entre objetos.
En muchas de sus pinturas es notoria la arquitectura que lo enmarca todo, como Mujeres de la estación de trenes, mujeres que están de espaldas, desnudas, corpulentas, sensuales y relajadas. Sin embargo, sus pinturas de los años setenta serán bellas mujeres desnudas pero mutiladas de brazos.
En su pintura, el desnudo masculino también está presente y adquiere vitalidad en sus famosos cuadros, Gimnasio I y Gimnasio II, de 1975, donde muestra pleno conocimiento de la anatomía.
Pero es en casi toda la obra de Armando Morales que las mujeres desnudas invaden todo; desnudas bañándose en la costa del lago o sus óleos barrocos donde incluye bicicletas, cuyas formas elementales acompañan a sus desnudos en muelles.
DESNUDO MASCULINO
También la fuerza del desnudo la encontramos en la pintura de Hugo Palma-Ibarra que evidencia el mestizaje de tres mundos distintos, el prehispánico, el colonial y el mundo clásico occidental.
En este espacio cabe resaltar la predominante figura masculina como centro de sus cuadros, sobresaliendo la alfarería, los míticos caballos a los que hay que sumar los mitos y las leyendas mediante un lenguaje clásico.
Cabe señalar que el movimiento pictórico informalista europeo, surgido en 1945, influenció notablemente la pintura de Hugo Palma-Ibarra que en paralelo con el expresionismo abstracto americano, tuvo gran repercusión en el desarrollo del arte pictórico nicaragüense.
Contrario a otros pintores, Hugo Palma-Ibarra, Omar D’ León y Otto Aguilar han enfocado la anatomía masculina. Palma-Ibarra ha tomado como motivo las leyendas, cuentos y poemas de Rubén Darío, como La canción del oro (del libro Azul) y la Oda a Roosevelt (Cantos de vida y esperanza). A través de una narrativa fragmentada, el artista se dedica a codificar la iconografía del párrafo en que Darío canta al oro.
Es natural encontrarse a la figura masculina desnuda rodeada de colores brillantes, corazas y manzanas con un dorado resplandor, haciendo eco al exaltado canto de un poeta visionario.
Omar D’León, por su cuenta, es más directo en lo que pinta, retrata hombres desnudos que muestran sin inhibiciones su aparato reproductor. No se cohíbe, el artista muestra el desnudo como algo que no necesita ser ocultado. Si se habla de la pintura de Omar D’León, diría que como maestro de la pintura nicaragüense, crea sin prejuicios y libre de tabúes.
Otto Aguilar tiene una especial atención hacia la figura humana y, sobre todo, un buen gusto por las composiciones formales. En su reciente exposición, Planchas de la inquisición, Aguilar toma parte del cuerpo humano masculino e insiste de manera casi torturante en el tema de la homosexualidad y las condenas recibidas.
Las imágenes tienen un orden y una yuxtaposición extraordinarias, el cuerpo montado dentro de una plancha, reuniendo los vellos, los pliegues y el aparato reproductor masculino en una amplia exposición de símbolos.
Además de su oficio como escultor, Miguel Ángel Abarca, destaca como pintor en la recreación de desnudos femeninos en zonas lacustres, ríos y lagos que se confunden con sus anatomías.
En Ernesto Díaz Brenes descubrimos cómo podemos internarnos a un mundo mágico y bello, los desnudos de mujeres que ha pintado recrean en paisajes de sueño como pequeñas Venus juguetonas que cantan y bailan entre velos de luces y seres celestes de entre los cuales sobresalen sus senos y los colores humanos.
El desnudo, más que ser un ‘tema’, muchas veces ha sido un vehículo de expresión que va más allá de lo meramente carnal y corpóreo. El desnudo también ha sido manifiesto estético, una expresión de rebelión ante prejuicios artísticos, sexuales, morales y hasta políticos. En Nicaragua, muchos artistas han cedido a la tentación del desnudo y sus contribuciones serían tantas que bastarían para llenar un museo sólo con expresiones de autores nicaragüenses. A esta larga lista también se podrían sumar nombres como el de Ricardo Morales, Arnoldo Guillén, Silvio Miranda, Mauricio Mejía y muchos más. 
|