Perspectivas
La belleza del arte desnudo
Marta Leonor González
De manera educativa, La Prensa Literaria dedica esta edición a las pinturas de desnudos, aquellas —las más conocidas— que en su época causaron polémica y son reconocidas en las páginas de la historia universal de la pintura.
Lejos de cualquier prejuicio, creo que nadie podría escandalizarse con un bello fresco de desnudos de Miguel Ángel Buonarroti o la cuasi perfecta pintura de la Maja desnuda, de Francisco de Goya, por la que sufrió persecuciones y soportó la inquisición de la Iglesia Católica.
Desde los tiempos de la Roma clásica, los desnudos en el arte han sido la fuente inagotable de inspiración de los artistas. Es muy común encontrar en las pinturas de Tiziano las representaciones de los dioses desnudos. Igual hizo Botticelli con El nacimiento de Venus.
Y mientras el desnudo femenino era considerado pecaminoso en la Edad Media, es con el Renacimiento que se recupera como símbolo de libertad y de belleza.
Otra de las pinturas famosas que podremos admirar es La Venus del espejo, pintura de Velázquez, cuya luminosidad nos obliga a detenernos. Sin embargo, la mitología dejará de ser un tema en la producción de Velázquez para dar paso a obras plásticas que nos invitan a la reflexión sobre experiencias y reinterpretaciones de la realidad.
En un breve recorrido por los desnudos más famosos de los grandes maestros de la pintura, conoceremos su belleza sin par, cómo los genios de este arte apreciaron las formas femeninas y resaltaron su grandeza, cómo recrearon a los guerreros, a los adonis, al cuerpo del hombre como la simplificación perfecta del universo.
En este paseo por el arte controversial del desnudo, se muestran diversas pinturas de cuerpos, cada una bajo un criterio estético particular, unos más estilizados que otros, pero siempre como un reflejo de su época.
Además de la estética que estos lienzos puedan transmitirnos, serán breves lecciones de un tema de enormes dimensiones en la historia del arte. También conoceremos los óleos de desnudos de algunos maestros nicaragüense como Armando Morales, Róger Pérez de la Rocha y Hugo Palma-Ibarra, entre otros.
Pintores que han estudiado las formas anatómicas y han llevado lo mejor de su ser al lienzo, una fusión artística entre el cuerpo de la modelo y el ingenio del creador. Es así como la obra se construye y, posteriormente, el espectador puede admirar su talante. 
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