Los próceres y héroes nacionales
Durante las Fiestas Patrias que se celebran esta semana —el 14 y el 15 de septiembre, cuando se conmemoran el 149 aniversario de la Batalla de San Jacinto y el 174 de la Independencia de Centroamérica—, Nicaragua entera rinde homenaje a los próceres nicaragüenses y centroamericanos, y a sus héroes nacionales.
Prócer, como se sabe, es alguien “eminente, elevado, alto. (Una) persona de la primera distinción o constituida en alta dignidad”. Originalmente, el calificativo de próceres se dio a quienes por derecho propio —de nobleza— o por voluntad del rey o la reina, formaban parte de un estamento de consejería de Estado, el que con el tiempo pasó a ser el Senado en los países donde éste existe.
En América del Sur, Centroamérica y México, se les dio el título de próceres a los líderes de las luchas independentistas, quienes con sus acciones políticas y militares, con su vocación libertaria y su talento intelectual, pusieron fin a la dominación colonial y establecieron las bases de la república democrática.
En Centroamérica y Nicaragua pasaron a la historia como próceres de la Independencia, los guatemaltecos Pedro Molina, José Francisco Barrundia, Mariano Gálvez, Francisco de Córdova, Dolores Bedoya de Molina y José Matías Delgado; el salvadoreño José Simeón Cañas; los hondureños José Cecilio del Valle y Santiago Milla; el costarricense Francisco Osejo; y los nicaragüenses Miguel Larreynaga; Tomás Ruiz, J. Francisco de Córdova, fray Benito Soto, Manuel Antonio de la Cerda, Juan Argüello y Cleto Ordóñez, entre muchos otros.
Al respecto, en la portada de la página electrónica del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), se presenta a los próceres y héroes nacionales Miguel Larreynaga, Tomás Ruiz, Emmanuel Mongalo y Rubio, José Dolores Estrada Vado, Máximo Jerez y Tomás Martínez.
Ciertamente, se honra como héroes nacionales de Nicaragua a los grandes protagonistas de la lucha política y armada contra los filibusteros, en la Guerra Nacional de 1854 a 1856; a los que al frente de una multitud de combatientes anónimos del pueblo y gracias a la ayuda de los demás países centroamericanos, derrotaron y expulsaron a los invasores. Y además establecieron, como consecuencia del Pacto Providencial del 12 de septiembre de 1856, un gobierno democrático basado en la no reelección y una administración pública honesta, responsable y progresista. Por eso los nicaragüenses pudieron gozar de uno de los períodos más largos de estabilidad, paz, tranquilidad y confianza nacional, que duró más o menos treinta y cinco años.
Ahora bien, además de los héroes nacionales mencionados en la página web del MECD (Emmanuel Mongalo y Rubio, José Dolores Estrada Vado y Máximo Jerez y Tomás Martínez), hay que recordar a Fernando Chamorro, Andrés Castro, Felipe Neri Fajardo, Patricio Centeno, Dámaso Rivera y muchos más que es imposible incluir en una breve nota editorial.
Y del mismo modo hay que agregar los nombres de Benjamín Zeledón y Augusto César Sandino, así como el del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, a quien el régimen sandinista le negó mezquinamente el reconocimiento oficial de Héroe Nacional y le concedió únicamente el de Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua. Pero el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal es un verdadero héroe nacional y de esa manera lo guarda en su memoria histórica el pueblo nicaragüense.
Finalmente, los próceres y héroes nacionales fueron personas comunes y corrientes, con virtudes y defectos igual que todas las personas. No obstante sus virtudes eran mayores que sus defectos, y por eso, en el momento apropiado ellos dejaron a un lado sus conveniencias personales y se consagraron a la defensa de los intereses supremos de toda la nación.
Los nombres y la obra de los próceres y héroes nacionales viven y vivirán a lo largo de los siglos. Y durante los festejos por el 184 aniversario de la Independencia Nacional y el 149 del Pacto Providencial y de la Batalla de San Jacinto, es oportuno tomar el ejemplo de sus acciones como una inspiración patriótica para reafirmar el compromiso democrático de luchar contra el pacto libero-sandinista, que es la asociación de los nuevos filibusteros criollos que pretenden arrebatarle la libertad a los nicaragüenses e imponer una nueva dictadura.

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