Abogan por mejor trato para ilegales
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Organismo promueve encuentro de indocumentados con representantes diplomáticos de sus países de origen |
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Ling Tao, de 30 años, oriundo de China, no habla nada de español ni de inglés. Su destino final era Norteamérica.
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Johnny Cajina Guillén politica@laprensa.com.ni
Todos cargan a cuestas similares historias. Huyen de la pobreza, del desempleo, de conflictos armados y van en busca de un sueño hacia el norte.
Son inmigrantes indocumentados. Vienen de Perú, Colombia, República Dominicana, Cuba, Bolivia e incluso de la lejana China, pero corrieron con mala suerte y fueron detectados por “la migra” nicaragüense.
En total son trece. Todos detenidos desde hace un buen tiempo en el Centro de Retención para Migrantes de la Dirección Nacional de Migración y Extranjería, quienes ayer tuvieron la oportunidad de exponer su situación de viajeros ilegales ante representantes de las sedes diplomáticas de sus países, aunque no todos tienen presencia en Nicaragua.
“Se trata de compartir historias para sensibilizar a la población nicaragüense sobre la problemática específica que algunos ciudadanos latinoamericanos pasan indocumentados por nuestro territorio, pues lo que ellos (los inmigrantes) enfrentan son los mismos problemas que viven muchos nicas en Estados Unidos”, explica Marta Cranshaw, coordinadora de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones y organizadora del encuentro.
PEDIRÁ REFUGIO
“Salí de Colombia porque la guerrilla mató a seis de mis amigos el sábado 9 de julio”, cuenta Yair Jaramillo, oriundo de Buenaventura, puerto del Pacífico colombiano situado en el departamento del Valle del Cauca.
“Salí de mi casa sin rumbo huyendo de la guerra, cogí un bus para Cartagena, tomé un barco pesquero, hasta que llegué a una islita y luego estaba en El Rama. Ahí me cogieron los policías y me maltrataron por ser colombiano. Creían que era narcotraficante. Nos tienen estigmatizados”, se quejó.
Jaramillo, de 24 años, lleva casi 40 días detenido y ha logrado comunicarse telefónicamente con su madre, pero él pretende pedir estatus de refugiado debido al conflicto armado de Colombia.
“No pienso regresar a mi pueblo”, dice mientras se persigna apuradamente. “Tampoco quiero ir a Estados Unidos, allá hay más racismo y no vive uno tranquilo. Me gustaría quedarme en Nicaragua”, expresó el joven, quien afirma que en Managua ha sido bien tratado y agradece a las autoridades nicas y la ayuda recibida del Consulado de su país.
CHINO EN PROBLEMAS
Otros inmigrantes se enfrentan también a grandes obstáculos. Ling Tao, tiene 30 años y es oriundo de China. No habla ni una palabra de español. Tampoco le hace al inglés y únicamente puede comunicarse por medio de señas.
Ling fue encontrado hace un par de semanas muy cerca de Tola, Rivas, donde fue abandonado por los “coyotes” sin ropa ni documentos y con una herida de bala en el abdomen.
Hoy se recupera en el Centro de Retención para Migrantes, donde a duras penas ha logrado explicar —con señas y palabras recién aprendidas— que quiere retornar a China, donde dejó hijos pequeños.
Según las autoridades migratorias, la situación de este inmigrante es más complicada debido a la ausencia de una representación diplomática de la China continental en Nicaragua.
“El Consulado más cercano está en México y lo que el Consulado tarda en documentarlos es lo que tardan ellos en el Centro”, señala Juan Marcos García, director de Migración, tras explicar que la institución tampoco cuenta con prepuesto para pagar los costes de la transportación aérea para que los inmigrantes retornen a sus países.

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