JUEVES 1 DE SEPTIEMBRE DE 2005





EL HUMOR DE




De gira
En la cima de Las Lagunas

Foto  
. El cerro Las Lagunas guarda en su cima secretos escritos por nuestros ancestros en tiempos precolombinos

 

Samantha Torres Sandoval
viernes-chiquito@laprensa.com.ni

Es común que las lagunas estén en territorios llanos o en el cráter de los volcanes que en alguna época hicieron erupción, dando origen a cuerpos de agua generalmente de color verdoso. No obstante, en esta ocasión, un equipo de Viernes Chiquito visitó el Cerro Las Lagunas, que no sólo tiene cuerpos de agua de regular tamaño en la parte alta, sino que también guarda expresiones indígenas esculpidas en piedras con herramientas rudimentarias, mucho antes de que llegaran los españoles a estas tierras.

Dejando un poco atrás el empalme Camoapa-Muy Muy, en el departamento de Boaco, se llega a un pequeño riachuelo que rodea las faldas del Cerro Las Lagunas, que a medida que gira alrededor del cerro, adquiere diversos nombres.

Durante más de cuarenta y cinco minutos caminamos cuesta arriba con el viento de frente y el sol sobre nuestras cabezas. A tal altura apreciamos el paisaje, desde donde se divisaba Boaco hundida en un agujero verde rodeado por una extensa estepa.

Apenas nos asomamos a la cima, don Leonardo Guzmán, el baqueano de la comunidad que nos acompañó, nos condujo al único centro de estudios que hay ahí: la escuela San Luis, donde un grupo de niñas y niños nos recibieron con entusiasmo para mostrarnos los tejidos que elaboran manualmente y los cultivos que tienen en la huerta que crearon con la ayuda de su maestra.

Poco a poco nos fuimos internando en el corazón de la montaña y conociendo a los pobladores de esta comunidad, la que está organizada en comités que dirigen las actividades de la población.

Desde que me encontré en Boaco a Pedro Rodríguez, vicecoordinador de la comunidad del Cerro Las Lagunas, comentó sobre la existencia en la zona de vestigios indígenas y petroglifos. Desde ese momento me emocionó la idea de ver con mis propios ojos las piezas precolombinas talladas sobre piedras gigantescas.

Los monos congos fueron testigos de nuestra travesía, escuchamos sus gritos y aullidos desde que nos adentramos en la espesura del bosque, lo extraño es que nunca se dejaron ver. A veces los sentíamos cerca, pero don Leonardo dijo que era sólo un mono congo que se había separado de la manada y que rondaba por el lugar.

A medida que avanzamos fui conociendo personajes de la comunidad. Don Antonio Amador es un labrador que produce la comida para su familia en parcelas de su propiedad. En una de sus parcelas se encuentra una de las cinco lagunas de la zona y, como en el resto de la montaña, hay una fauna muy variada.

Aunque supimos por los pobladores del cerro que hay cinco lagunas, sólo pudimos conocer dos, una natural que ha tenido malas rachas con los inviernos anteriores y está casi seca pero con abundante vegetación en su interior y la otra ubicada en la propiedad de don Antonio, que ha sido reconstruida artificialmente y que es aprovechada para el cultivo de peces, como el guapote.

HOSPITALIDAD, UN BUEN ATRACTIVO

La comunidad es muy organizada, lo que permite que todo funcione bien. Aunque tengan muy pocos recursos, los pobladores utilizan al máximo cada elemento aprovechable. Sus propias viviendas y su carismática hospitalidad forman parte de los atractivos de esta montaña.

No existen hoteles ni restaurantes, mucho menos servicio de transporte colectivo que lleve a la comunidad. Sin embargo, sus pobladores han atendido en varias ocasiones a grupos numerosos de turistas que llegan por sus propios medios, según comentó don “Toño” Amador.

“La hospitalidad es lo principal; si alguien viene a mi casa yo le ofrezco techo, cama, comida caliente y lo llevo a trabajar conmigo para que conozca la vida del campesino y realice actividades diferentes”, comentó don Antonio, quien tiene planeado construir cuatro ranchitos en el solar de su casa para albergar y atender mejor a sus visitantes.

No sólo don Antonio ofrece su humilde hogar, sino todos los habitantes de la comunidad, quienes abren las puertas de sus casas a quienes llegan interesados en conocer su modo de vida.

ENCUENTRO CON LA HISTORIA

Don Leonardo nos condujo por el centro de la comunidad para que conociéramos los diferentes cultivos que cosechan los parcelarios. Lo sorprendente fue encontrarnos finalmente frente a frente con los famosos petroglifos de Las Lagunas que, a primera impresión, “se me erizaron los pelos”, como se dice popularmente.

Nuestro guía los mostraba con la familiaridad de quien los ve todos los días. “Ahhh, si de estos hay por todos lados”, dijo, mientras nosotros continuábamos asombrados frente al hallazgo. Nos resultó sorprendente verlos ahí, en el mismo sitio en el que nuestros antepasados tallaron esos monolitos gigantescos, tarea en la que seguramente participaron varios indígenas.

Recorrimos mucho terreno entre matas y montes que apenas permitían divisar el imponente Cerro Largo, que yacía justo al costado del cerro que habíamos bordeado durante varias horas de camino.

De pronto nos encontramos frente a una inmensa roca que tenía todas las características de una piedra de sacrificios, según nuestras propias especulaciones y la experiencia de don Leonardo. Nos mostró los orificios que supuestamente funcionaron como canales por donde fluía la sangre de quienes fueron ofrecidos como ofrenda a los dioses. En el centro de la parte superior tiene forma cóncava, rodeada de dibujos con forma de corazones y variadas figuras semejantes a los dioses reflejados en otros ídolos.

Los únicos factores que nos impidieron seguir conociendo la zona, fueron el tiempo y el cansancio físico tras pasar caminando por casi cuatro horas. Según los baqueanos, existen 267 piedras con gráficos precolombinos contabilizadas por los pobladores, quienes las cuidan y protegen como los tesoros más grandes de sus tierras porque conservan la historia de los inicios de su comunidad, habitada por la tribu de los Wiwas, según relatan los habitantes.

De regreso conocimos una modesta posada construida a base de madera, que exhibía en sus paredes, reproducciones coloridas de los petroglifos que hay en los alrededores.

Era la Posada de July, propiedad de don Pedro Rodríguez, uno de los representantes de la comunidad, quien también alberga con su familia a los visitantes y está dispuesto a guiar a cualquier interesado por la comunidad y a participar de las actividades que allí se realizan.

ENTRETENIMIENTO Y CULTURA

Dentro de las actividades que realizan se encuentra la ilustración a toda la población, de la forma en que se deben proteger los recursos naturales, de manera que desde los jóvenes hasta los más adultos se encuentren integrados en el desarrollo de la localidad.

El teatro es un arma infalible con la que han planteado situaciones coyunturales de un pueblo que se enfrenta a cambios externos que también los afectan, como la economía y la producción, el lado flaco de Las Lagunas. Pero el teatro no sólo plantea temas decadentes sino que también les ha servido como un medio de desarrollo cultural, de entretenimiento y aliento para todos.

TOME NOTA

El cerro Las Lagunas se ubica a nueve kilómetros después de Boaco, en la carretera que lleva a Camoapa. Desde Managua, hay que recorrer unos 100 kilómetros.

La comida cuesta 15 córdobas y la dormida 25 córdobas por día.

Para contacto llame a Ayuda en Acción-Boaco: 5421969.
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