Opiniones sobre el DR-Cafta
Virginia Murillo Montes virginiamurillo@yahoo.com
El DR-Cafta ha originado comentarios, algunos a favor y otros en contra, pero también mucha indiferencia por desconocimiento de algunos o por conveniencia de otros. Algunos alegan incapacidad para competir en un tratado como DR-Cafta y otros simplemente mal informan para lograr mayor confusión y apatía en la población alrededor del tratado.
Las opiniones en contra que hasta ahora he leído/escuchado se enfocan únicamente en divulgar por qué es malo el tratado, pero no han presentado alternativas de solución a nuestro atraso económico. ¿Cuál sería el remedio a nuestro atraso, entonces?
Con esta lluvia de opiniones sólo logramos mayor confusión y desconcierto. Sin embargo, somos nosotros, ciudadanos nicaragüenses, los responsables de documentarnos y divulgar información objetiva sobre el tratado. Muchos argumentarán que el campesino que cultiva la tierra es analfabeto; que aún cuando se le provea información no podrá asimilarla. En este caso es responsabilidad de los letrados explicar objetivamente en qué consiste el tratado al campesino. ¿Por qué, en vez de gastar tinta y papel en opiniones que sólo logran crear más confusión, no hacer una campaña de divulgación, clara y objetiva sobre el tratado?
En estos tiempos de globalización y con la extrema pobreza de Nicaragua, no podemos cerrar las puertas a las oportunidades. Ya hemos vivido de la buena voluntad ajena por mucho tiempo, hemos esperado siempre que los organismos internacionales vengan a resolver nuestras necesidades, desde las más básicas; el tratado nos ofrece la oportunidad de hacernos responsables de proveer para nosotros mismos. Es cierto que no tenemos ventaja comparativa en áreas como la industria, pero tenemos muchos nichos en otros rubros en los que podríamos enfocar nuestros esfuerzos.
Fuera de nuestras fronteras somos reconocidos como gente muy trabajador. Es esta misma característica y el ánimo de hacer las cosas cada vez mejor para elevar nuestros estándares, la que nos va a sacar de la pobreza extrema en que nos encontramos. ¿Por qué vamos a negarnos esta oportunidad? El tratado es un reto para todos los nicaragüense; campesinos, artesanos, profesionales, técnicos, estudiantes, todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad y tendremos nuestra cuota del resultado. Entonces, cada uno de nosotros, desde nuestro púlpito, debemos documentarnos, conocer cuáles son nuestras responsabilidades para hacer del tratado una oportunidad con repercusiones positivas en nuestras vidas y la de futuras generaciones. Hasta ahora, es la única oportunidad viable que tenemos los nicaragüenses para salir del atraso en que nos encontramos.
La autora es gerente de empresas.

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