Hora nueva
Sergio Baldelomar Medina
Quisiera referirme a un artículo publicado por la periodista Anne Pérez Rivera en la sección Nacionales del viernes 26 de agosto del corriente año: “Hora nueva se mantiene”. El referido artículo da a conocer que “la hora del presidente Bolaños” se mantendrá porque según el Ministro de Hacienda, Mario Arana, ésta ha producido para el país un ahorro de hasta el 8 por ciento de energía, aproximadamente 26 megawatts diarios. En el mismo, refiere que el ministro Arana había aceptado semanas anteriores que esta hora ya no sería compatible con la hora solar y por tanto no tendría efecto mantener el nuevo horario.
Nuestro Gobierno en ningún momento ha presentado un informe a la población dando a conocer los logros de esta medida y que por lo tanto no es creíble que haya dado los frutos esperados, más bien se puede observar que ésta se mantiene sólo para demostrar que ha sido efectiva y “no dar el brazo a torcer”, sin importar que la población siga exponiendo sus vidas en las horas de la madrugada en las calles.
Prueba de esto es que la factura de energía eléctrica, desde que se realizó el cambio de hora, ha salido cada vez más alterada porque encendemos luz más tiempo, ya que al levantarse todavía es oscuro y por consiguiente al llegar también la encendemos aunque esté claro, porque dentro de las casas es otra la situación.
Solo el Gobierno insiste en mantener esta hora que según externó el ministro Arana “ya no será compatible con la hora solar y que ya no tendría efecto”, y que la someterán a revisión de nuevo hasta noviembre. Los señores del Gobierno jamás se rigen a este horario ni a ninguno, porque ellos llegan a la hora que quieren por su rango de Presidente, ministros, etc, en cambio el pueblo seguirá pagando los caprichos de un Gobierno inconsecuente dispuesto a demostrar que todo lo puede a cambio del sacrificio de una población que siempre es la que paga las consecuencias de los políticos que se disputan el poder, ya que esto sólo es una demostración de poder en esta guerra política; mientras tanto sigamos esperando que alguien se apiade de nosotros y se acabe la medición de fuerzas para demostrar quién es el que manda.

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