Ganado variará “menú”
Amparo Aguilera
El “menú” del ganado bovino pronto podría dejar de constituirse sólo con pasto y agua.
En el año en curso, la Facultad de Ciencia Animal (Faca), de la Universidad Nacional Agraria (UNA), creó una línea de investigación que implicará la ejecución de alternativas de alimentación, enfocadas en el ganado bovino.
Esencialmente en vacas destinadas a la producción de leche.
Bryan Mendieta, jefe del Área de Nutrición Animal de la Faca, explicó que la iniciativa surgió “porque el productor normalmente alimenta su ganado con pasto y eso significa que durante el invierno tiene una gran cantidad de alimento, pero durante el verano anda pegando carreras porque no encuentra qué darle de comer a su ganado”, justificó.
“Es decir, estamos buscando fuentes (alimenticias del ganado) que puedan garantizar esa independencia del verano, y que puedan incrementar la producción (lechera) que es muy baja”, comentó Mendieta.
“Decir que el promedio de producción de leche en Nicaragua es de 2.5 litros es vergonzoso, cuando la producción en otros países de Latinoamérica anda por los 10, 12 y hasta 20 litros”, agregó.
En ese sentido, apuntó que con el proyecto descrito prevén revertir precisamente esa situación .
LAS ALTERNATIVAS
Entre las alternativas, el académico enumeró la nutrición a punta de la vaina de espino negro y de frijol terciopelo.
La primera es una planta que crece en todo tipo de terreno y se caracteriza por contar con grado de proteínas que oscila entre el 18 y 20 por ciento.
La segunda es una leguminosa que sirve para cobertura, control y erosión de suelo, no obstante su semilla es un alimento que contiene un 15 por ciento de proteínas.
“En otras palabras tiene el doble de lo que contiene el pasto, cuyo rango llega hasta el 7 por ciento”, argumentó el docente.
A lo anterior sumó una dieta a base de follaje (hojas) de marango, cuya planta cuenta con un 29 por ciento de proteínas; y el ensilaje de hojas de yuca, que ronda en el 18 por ciento de ese nutriente.
Mendieta aseguró que los alimentos mencionados, aparte de contener suficientes nutrientes, son “ rendidores”.
Por ejemplo el frijol terciopelo, según los análisis del Área de Nutrición Animal, conlleva un incremento de 0.27 kilogramos de peso vivo, con respecto a la alimentación convencional.
Mientras el uso de ensilaje de yuca, además de aumentar la producción de leche, incrementa en un ciento por ciento el porcentaje de grasa de la leche respecto al sistema tradicional de alimentación: echa generalmente a base de pastos.
En cuanto a los costos, garantizó que las alternativas descritas son accesibles para el pequeño y mediano productor, pues se pueden cultivar en la misma finca.
“Nosotros estimamos, incluso, que los costos se reducen entre un 10 y 20 por ciento, por kilogramo (2.2 libras) de alimento”, garantizó.
Ejemplificó que el concentrado comercial tiene un costo en la actualidad de 45 centavos dólar por kilo.
“En cambio utilizando como alimento al frijol terciopelo verificamos que el gasto por kilo es de 32 centavos dólar, es decir se notó la reducción”, manifestó.
Inclusive subrayó que productores de la zona de occidente del país ya están echando mano de algunas de las fuentes de alimentación mencionadas, con apoyo de entidades como el Cipres.
“También en Managua y el departamento de Rivas ya hay alguna experimentación”, aseguró.
Aunque la idea de la UNA es extender a largo plazo la utilización de los “nuevos” alimentos a nivel nacional. “Y hacia eso se está apuntado”, puntualizó.
PRÓXIMO PASO: LAS GUÍAS TECNOLÓGICAS
Bryan Mendieta, jefe del Área de Nutrición Animal de la Facultad de Ciencia Animal, de la Universidad Nacional Agraria (UNA), dijo que el próximo paso de la nueva línea de investigación, referida a nuevas fuentes de alimentación para el ganado bovino, es la elaboración de fichas tecnológicas.
“En unos dos años pensamos que podríamos tener la primera con los resultados de las alternativas que ya referimos, entre las que están el frijol terciopelo, las hojas de yuca, las de marango, entre otras”, refirió.
“Pero eso no significa que la investigación termina ahí, porque lo otro que estamos tratando de ver son los efectos de la caña de azúcar, como sacarina que es un preparado, como otra fuente de alimento de los bovinos”, dijo.
“También estamos tratando de identificar (como alimento alternativo) la fruta o semilla del jícaro, que tiene más del 20 por ciento de proteínas y contiene además carbohidratos”, expresó el docente.
Aunque eso les llevará por lo menos un año, tomando en cuenta que los primeros resultados conllevaron 12 meses, sin incluir las indagaciones iniciadas en 1997, con apoyo del Cipres, productores y fondos suecos, el cual en pesos y centavos significó más de 4 mil dólares.
Mendieta sostuvo que continuarán enfocados en el ganado bovino.
“Porque estos animales, como las vacas lecheras, representan el 60 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario. Además son uno de los motores que más empuja la economía local, y están definidos como un cluster de desarrollo en el plan estratégico del Gobierno”, justificó .
TRAS LAS GALLINAS
El Área de Nutrición Animal de la Facultad de Ciencia Animal de la Universidad Nacional Agraria (UNA), está trabajando en la elaboración de un concentrado para gallinas, hecho con hojas de marango, con el que esperan alternar su actual alimentación que es a base de purina.

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