Arte
Murales de octubre: polémicos y modernos
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 | Los nuevos murales pintados sobre la Avenida Bolívar de Managua dejan como referencia inmediata, la crítica a la explotación, guerras, injusticias, la hipocresía, la doble moral y las nefastas manipulaciones partidarias pero, sobre todo, el concepto de “nación” que cada artista tiene |
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Nos-otros. Mural de Dorian Serpa. (LA PRENSA /O. Valenzuela) |
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Arnulfo Agüero
Pretender afirmar que las actuales expresiones del arte público han avanzado más de lo que se hizo en los años ochenta-noventa, tanto en lo técnico, estético, educativo, sería enfocar parcialmente lo global de la historia del arte mural y su monumentalidad trascendente, el “fusil artístico de la revolución”: arte mural de los ochenta.
Lo que sí bien vale es ubicar el proyecto de los Murales de octubre, pintados sobre soporte de losetas, como un paso del arte emergente del siglo XXI sobre las ruinas del impresionante mural El sueño supremo de Bolívar, pintado por los chilenos Víctor Canifrú y Alejandra Acuña Moya, el cual por razones políticas revanchistas, fue mandado a borrar, abriendo así la más odiosa página del ostracismo cultural del liberalismo, que relegó las acciones artísticas al inframundo nivel de “Cenicienta cultural”, al cercenarle por igual el respaldo institucional. Hoy, esta falta de respaldo estatal a los proyectos culturales del arte público, en general, sigue su ruta de desprecio político. Las razones son claras: el arte de hoy sigue criticando la explotación, las guerras, las injusticias, la hipocresía, la doble moral, y las nefastas manipulaciones partidarias.
LOS MURALES ACTUALES
Alicia Zamora, organizadora y curadora del Proyecto Participativo de Arte Público, Murales de octubre, que reunió a más de 15 artistas pintores, muralistas, grafiteros y curadores, nos reveló que la inquietud le surgió cuando estuvo en la ciudad de Bologna (Bolonia, Italia) durante su exposición personal de diciembre pasado. En tanto, aquí los artistas están pensando en ir a bienales internacionales, cosa que lo considera positivo, pero que hay que “repensar nuestra historia”. Por lo que el proyecto se replanteó pintar de nuevo sobre las rayas simétricas multicolores que se hicieron después que fueron borrados los murales.
Entre los expositores al conversatorio sobre las implicaciones políticas, urbanísticas, y artísticas que tuvo lugar el martes 25 de octubre en el Instituto de Historia de la Universidad Centroamericana, UCA, participaron el curador Giorgo Tinelli, el arquitecto y pintor David Ocón y la cubana Tamara Díaz-Bringas.
Georgio Tinelli, politólogo italiano que disertó con el tema Implicaciones políticas, comentó que la idea central de este proyecto es “la retoma de la palabra: el arte borrado que fue parte de las expresiones coyunturales, que dio paso a una noche donde no quedó nada en los muros donde estuvo la obra El sueño supremo de Bolívar. Ahora, la palabra ha sido retomada por artistas centroamericanos e italianos, quienes presentaron sus ideas, tensiones, y expresiones de su tiempo, abriendo de nuevo la comunicación con el pueblo”. Ocón en su ponencia, Implicaciones urbanísticas, valoró el proyecto como un “artefacto público, un hito urbano, de fuerte contenido testimonial y que tiene un carácter indicativo, a modo de señalización del inicio virtual de la Avenida Bolívar”. Asimismo, añadió que esta “iconografía urbana, desplaza los rótulos publicitarios del marketing”.
El profesor de arte, Ricardo Morales, señaló el proyecto mural como muy novedoso al retomar nuevos elementos de la intervención contemporánea, la cual se manifiesta con menos técnica y una marcada influencia del arte pop y minimal. Indicó que las acciones informales están sobre el academicismo, por sus formas de ejecución rápida y efímeras, uso de pinturas no adecuadas y utilización del spray.
Según el crítico italiano, Stefano Questioli, “la idea curatorial es que este espacio se puede proyectar en el futuro a través del arte de artistas internacionales y nacionales, los cuales han dialogado con el pasado y el futuro”. Entre los muralistas de mayor trayectoria y mejor dominio de las técnicas del muralismo de intervención rápida destacaron: José Osorio, de Guatemala, con su obra, La flor negra, tratado con técnica de “raspado arqueológico”, los italianos, Blue (Nicola Mariano, 1981) y Ericailcane (Leonardo Betolo, 1980), con su mural El hombre banano, el pintor nicaragüense Wilber Carmona, con su obra Este espacio está disponible, diseño publicitario que critica con ironía el sometimiento de Nicaragua a la globalización económica, el grafitero Dorian Serpas que diseñó al spray el graffiti Nos-otros, que relata a su manera un desfile de zombis que marchan sin sentido, criticando así las manipulaciones de las marchas partidarias. Otros de los participantes fueron los costarricenses, Habacú, (Guillermo Vargas), Errol Barrantes, Alejandro Ramírez, (1978), el que catalogó su intervención textual de perversa, al sólo “rectificar”, para la memoria colectiva la palabra “Mural”. Los otros artistas participantes del muralismo urbano fueron: Adán Vallecillo, Leonardo González y Hugo Ochoa, por Honduras, y por Nicaragua, Zenelia Roiz, Oscar García, Oscar Rivas y Alberto Torres, este último trabajó su mural con la técnica formal del muralismo tradicional italiano. Sobre si estos murales pueden o no ser intervenidos de nuevo, por nuevos pintores o jóvenes graffiteros de la resistencia urbana, las opiniones son encontradas: unos apuestas a que se dejen como están; otros, que al ser repintados, daría paso a nuevas relecturas interactivas por sus reintervenciones aprobadas o no. A nosotros solo nos resta decir: La historia y sus acciones dirán su última palabra. 
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