Al doctor Enrique Baltodano
Dios vio en su jardín y lo vio vacío, al mirar a la tierra vio tu bello rostro entonces alzó sus brazos y te elevó al reposo.
Su jardín deber ser bello ahora, Él siempre toma lo mejor, Él conocía que como todo ser humano tenías altos y bajos que no se curan en la tierra, y que mientras estuvieras en ella no alcanzarías la completa felicidad... Por eso decidió llevarte a su lado... Nos dejaste bellas memorias para recordar.
Vivirás a través de tus hijos, estarás siempre a nuestro lado, nos rompió el corazón perderte, pero tu no te fuiste solo porque parte de nosotros se fue contigo el día en que Dios te llamó a casa.
Nos llena de gozo y felicidad el saber que nos estarás esperando. Hasta pronto papá, abuelito. Hasta pronto doctor ENRIQUE ALBERTO BALTODANO.
Te amamos.

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