Plantas curativas con potencial exportable
Ricardo Guerrero Nicaragua economia@laprensa.com.ni
Nicaragua tiene un gran potencial para poder exportar plantas catalogadas como medicinales al resto del mundo hasta por un valor tres veces mayor al Producto Interno Bruto (PIB) del país, señalaron expertos en el tema.
En los países desarrollados se ha incrementado la demanda y el uso de los medicamentos tradicionales, complementarios y alternativos. Por ejemplo, el porcentaje de la población que ha utilizado dichos medicamentos al menos una vez es del 48 por ciento en Australia, el 31 por ciento en Bélgica, el 70 por ciento en Canadá, el 42 por ciento en Estados Unidos y el 49 por ciento en Francia, según investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Mario Saavedra Aguirre, director del Centro para el Desarrollo de la Medicina Tradicional (Cedemetra), indicó que con el apoyo de algunas instituciones estatales y privadas han venido promoviendo el cultivo, cosecha y conservación de las plantas medicinales y de la industria en diferentes escalas.
“Estamos tratando de diversificar muchos productos medicinales tales como albahaca, manzanilla, flor de manzanillo y rosa de jamaica, que son especies que tienen mucha demanda en el mercado internacional, especialmente en países desarrollados”, señaló Saavedra.
BUENA DEMANDA
Las plantas medicinales son uno de los “frutos” del bosque. En Nicaragua, cerca del 50 por ciento de la población (unos tres millones de habitantes), utilizan medicamentos autóctonos, y actualmente es mayor la demanda de numerosas especies de plantas populares que su oferta.
Aún no se sabe con exactitud cuánto es lo que se comercializa en el mercado local, “lo que sí podemos asegurar es que se mueven toneladas de materias de plantas medicinales, por un valor incalculable”, señaló Johnny Medina, médico cirujano, especialista en medicina energética y natural.
Alfredo Grijalva, director del herbario nacional de la Universidad Centroamericana (UCA), dijo que el valor de estas plantas no sólo estriba en sus facultades medicinales, sino también en su capacidad de generar ingresos.
“Pero la existencia de muchas plantas ha disminuido por las prácticas de cosecha insostenibles, por lo que muchas de ellas ya han desaparecido, y ahí está la importancia de este estudio”, indicó.
Los especialistas plantearon que la medicina tradicional ha venido modificando sus formas ortodoxas de práctica.
“Si bien continúan teniendo una gran representación en zonas indígenas y rurales, la tendencia hacia las áreas urbanas requiere de formas de regulación específicas donde se consideren las características de la población que demanda su uso”, señaló el especialista Johnny Medina.
BAJOS COSTOS
En Nicaragua, según los expertos, los medicamentos de origen vegetal, animal y mineral forman parte del arsenal terapéutico del país, cuyo uso se ha incrementado debido a los bajos costos que ésta representa.
El consumo se hace más evidente en las zonas más pobres, tales como las Regiones Autónomas de la Costa Caribe en donde se hace muy difícil para el Estado dar cobertura completa e integral a estas comunidades, de las que tampoco escapan otros lugares inaccesibles del territorio nacional.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el uso de la medicina tradicional y terapias alternativas está siendo cada vez más aceptado en los países pobres y medios en un 80 por ciento y en países ricos hasta un 65 por ciento. Para el caso de Nicaragua, (60 por ciento, según encuesta de la OMS en 2003) el bajo nivel económico obliga a hacer uso de esta medicina por su bajos costos, lo que al final conlleva riesgos en contra de la salud.

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