Creación de un banco de fomento
Carlos René Ramírez.
En Conagro se habló exhaustivamente sobre este asunto al mismo tiempo que muchas veces discutimos sobre Prorural. Por eso me extrañó leer recientemente que decía el señor Daniel Núñez, que nunca lo habían invitado a dialogar sobre Prorural, sin embargo lo vi en varias ocasiones junto a delegados estatales y privados enfocando la problemática tanto de este organismo como de un posible Banco.
En varias oportunidades externé mi criterio de que no es prudente crear un nuevo Banco imitando al Banco Nacional de Nicaragua, por los antecedentes nada recomendables ante los organismo internacionales y ante nosotros los nicaragüenses que sabemos como lo saquearon y expoliaron. Lo cual se puede repetir.
Se ha dicho hasta la saciedad en Conagro (instalaciones del Magfor) que realmente nuestros campesinos necesitan con justicia y urgencia una institución que les brinde un financiamiento adecuado, con intereses apropiados, con asistencia técnica y con las características que prevalecieron en el Programa de Crédito Rural del extinto Banco Nacional de Nicaragua, que fue galardonado por el BID en 1967 como el mejor programa de Crédito Agrícola al Pequeño Agricultor en Latinoamérica. Se puede hacer una institución de primer y segundo piso exclusivamente para pequeños y medianos productores, pues los grandes tienen sus bancos.
La creación de un banco estatal tiene muchos enemigos, siendo los principales la misma banca privada y las microfinancieras que se jactan de ser sin fines de lucro pero prestan a intereses de usura. Tendría que ser un banco sin llamarle así por el síndrome del Banco Nacional, y tendrían que buscar a la gente que sirvió a Nicaragua a través del Banco Nacional de aquellos tiempos, cuando se le decía a sus funcionarios que no debían tener preferencias políticas para el otorgamiento de los créditos y que lo mismo era un liberal, conservador o de otro color, pero que tuviera los factores de trabajo y honradez.
Por qué no modificar la Ley Creadora del Fondo de Crédito Rural y darle todas las facultades, centralizando los recursos de otras instituciones como del IDR, y crear un ente de fomento de primer y segundo piso, otorgándole la posibilidad de organizar cooperativas en lugares donde exista la producción y los recursos humanos suficientes para convertirlas después de una verdadera capacitación en empresas autogestionarias que puedan obtener los financiamientos adecuados y canalicen los recursos para agricultores, artesanos etc ( pequeños y medianos productores) y además pueda brindar préstamos directos a pequeños y medianos productores que lo ameriten y que no estando en organizaciones, tengan sus empresas bien montadas y susceptibles a ser reforzadas con un financiamiento estatal.
No olvidemos lo que dijo hace poco un ex presidente del Banco Mundial: "que hay necesidad de apuntalar nuevamente a la banca estatal exclusiva para pequeños y medianos productores que han sido damnificados precisamente por las mismas políticas de este banco que en los últimos tiempos ha preferido la atención a las grandes empresas."
En Nicaragua todavía existe gente valiosa, honesta, disciplinada que trabajó en el Banco Nacional, que nunca robó ni un rollo de papel higiénico y que podría servir, al menos para orientar a los que ahora quieren crear un banco de fomento que puede no ser bien visto por los organismo internacionales ni por los que conocemos el axioma de que: "El buen administrador de crédito no es el que coloca el dinero, sino el que lo recupera". Recordemos que en nuestro país está vivita y coleando la cultura de no pago.
El autor es experto en cooperativismo agrícola.

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