Dédalo
Luis Sánchez S.
Dédalo, cuyo nombre deriva de daídala, que según Ángel María Garibay significa en griego algo así como artes mecánicas, era hijo de Alcipe (algunos autores dicen que su madre habría sido Merope y otros que Ifinoe). Su padre fue Eupalamo, descendiente directo de Erecteo, el legendario rey de Atenas que mató a un hijo de Neptuno (Eumolpo) y por ese crimen Zeus lo castigó fulminándolo con un rayo.
Educado directamente por Atenea, Dédalo llegó a ser un maravilloso arquitecto. Fue especialista en las artes mecánicas, artista del hierro y otros metales, y tenía el don de darle vida a sus obras. Pero Talos, hijo de Policasta, hermana de Dédalo, a los 12 años ya superaba a su tío en las mismas artes que éste le había enseñado. Entonces, Dédalo cegado por la envidia mató a su sobrino, por lo que tuvo que huir de Atenas y refugiarse en la isla de Creta, donde tuvo mucho éxito con su arte maravilloso. Allí, entre otras obras extraordinarias Dédalo creó una vaca de metal a la que dio vida y la transformó en Pasifae, una hermosísima doncella de la que se enamoró perdidamente el rey Minos, quien la hizo su esposa y reina de Creta. Pero la obra más famosa de Dédalo fue el Laberinto de Creta, donde quien entraba no podía salir.
Un día, la reina Pasifae sintió un irrefrenable instinto que la inducía a tener sexo con un toro. Entonces la reina le pidió a Dédalo que hiciera un toro especialmente para ella y le diera vida. Hizo Dédalo el toro con el que Pasifae se unió sexualmente, pero quedó embarazada y dio a luz al Minotauro (el toro de Minos, porque éste creía que era su hijo), que se alimentaba de carne humana y por eso fue encerrado en el Laberinto.
Andando el tiempo el rey Minos supo del engaño de Pasifae y la complicidad de Dédalo, a quien castigó ordenando que fuese recluido, junto a su hijo Ícaro, en el Laberinto donde se encontraba el Minotauro para que los matara y devorara. Sin embargo Dédalo hizo unas alas maravillosas que pegó con cera en sus espaldas y en las de Ícaro, y de esa manera padre e hijo pudieron escapar del Laberinto y salvarse del monstruoso y mortal Minotauro.
Al volar fuera del Laberinto y de la isla de Creta, Dédalo recomendó a Ícaro que no se remontara demasiado alto porque el sol podría derretir la cera con la que las alas estaban pegadas a su espalda; pero tampoco muy bajo, porque la evaporación del mar la humedecería y se desprenderían las alas. Pero Ícaro, joven y por lo tanto irreflexivo, al volar se sintió dueño del espacio y quiso volar hasta el sol, cuyos rayos derritieron la cera. Y así el hijo de Dédalo se precipitó al mar Egeo y se mató.
Dédalo siguió volando, abatido por su desgracia, hasta llegar a Sicilia donde buscó refugio y vivió el resto de sus días. También se dice que Dédalo voló hasta Egipto donde el rey Cócalo lo mandó a matar para prevenir las consecuencias de una amenaza del Minotauro, el que había jurado que donde se refugiara Dédalo lo mataría y destruiría a la ciudad que le diera acogida.
Y aún hay otra versión en la que se asegura que Dédalo se fue a Menfis, ciudad que se enriqueció con las maravillosas obras de arte del genial artista. Y en agradecimiento, los menfitas convirtieron a Dédalo en un dios , después de su muerte.

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