Miskitos en plan de supervivencia
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Ante el riesgo de que la comida cayera al río, los sacos tuvieron que ser cargados a pie por un trecho de más de un kilómetro, por los mismos miskitos.
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El afán de supervivencia de los miskitos de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) quedó al descubierto cuando cargaron en sus espaldas hasta dos quintales de alimentos, por más de un kilómetro de terreno donde el lodo, en ocasiones, llegaba con facilidad a la altura de las rodillas.
El raudal del Kiuhjras, que en miskito significa El Mono, es uno de los tramos más peligrosos de los más de 670 kilómetros de extensión del río Coco. Cualquier panga que por allí pasa cargada corre el riesgo de volcarse.
Cuando las 16 pangas contratadas por el PMA llegaron al inicio del Kiuhjras la orden fue bajar el alimento, porque los miskitos lo llevarían al final del raudal utilizando una vereda adyacente al río. Y así ocurrió. Más de treinta indígenas, entre hombres y mujeres, se ayudaron de las cáscaras de los árboles para hacerse fajones que sirvieron para cargar los sacos repletos de comida.
Por más de 45 minutos los miskitos, igual que una comunidad de hormigas trabajadoras, subieron y bajaron pendientes, sortearon troncos, se deslizaron sin soltar el alimento hasta llevarlo con éxito al otro extremo del raudal.
“Por mis hijos lo hago”, dijo Celestino Welington, de 62 años, a quien se le vio sin zapatos, descansando sobre el tronco de un árbol en plena selva.

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