Reporte del istmo
Stan dejó al desnudo las dos Guatemalas
 |
|
 |
Tragedia afectó a los pobladores más pobres |
|
|
|
|
Carlos Arrazola ACAN-EFE
GUATEMALA.- Los estragos causados por la tormenta Stan, han desnudado las carencias de Guatemala, un país caracterizado por la injusta distribución de la riqueza, en donde más del 80 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza.
Catástrofes naturales como Stan, dijo a ACAN-EFE el académico y ex dirigente guerrillero, Adrián Zapata, “dan a conocer al mundo la existencia de las dos Guatemalas: la pujante comarca empresarial urbana de edificios modernos y suntuosos, favorecida siempre por el Estado, y la paupérrima aldea rural, la olvidada y desprotegida”.
CAMPESINOS “ABANDONADOS A SU SUERTE”
En esas características estructurales, precisó Zapata, se explica por qué son los campesinos pobres los que siempre pagan a los precios más altos de los desastres, “porque históricamente han estado abandonados a su suerte, y no cuentan con recursos ni instituciones capaces de hacer frente a estas situaciones”.
Además de los más de 2 mil muertos y desaparecidos, el fenómeno natural destruyó la infraestructura vial de casi el 40 por ciento del país, y dejó en la calle a miles de campesinos e indígenas del oeste y suroeste de Guatemala.
La mayoría de los 3.5 millones de guatemaltecos que fueron damnificados por Stan, forman parte del 80 por ciento de la población que vive en condiciones de pobreza y extrema pobreza, y que subsisten con menos de dos dólares diarios.
Las causas de esa pobredumbre, agregó Zapata, radica en “la histórica injusta distribución de la riqueza, y en la inexistencia de políticas públicas dirigidas a buscar el desarrollo rural del país”.
“El Estado guatemalteco es tan débil, que para hacer frente a una situación de esta magnitud siempre tiene que acudir a la caridad, nacional e internacional para paliar la emergencia”, agregó.
Sin embargo, anotó, esa ayuda no será suficiente para la reconstrucción del país, “para ello se necesita una verdadera reforma fiscal que permita al Estado agenciarse de fondos aportados por los propios guatemaltecos”.
El analista político Álvaro Velásquez, también cree que para evitar que los índices de desarrollo humano empeoren, “la única solución es una urgente reforma fiscal, cuyos recursos se dirijan principalmente hacia los sectores más desprotegidos del país”.
De lo contrario, dijo Velásquez a ACAN-EFE, “no estaremos nunca en capacidad de hacer frente a estos desastres, porque el país seguirá vulnerable y con cualquier sombrerazo se producirán más víctimas, siempre del lado de los más pobres”.
Los daños causados por Stan en el país, agregó el analista, “no deben ser considerados como una pura casualidad, sino como el resultado de las escandalosas iniquidades de ingreso que azotan a la sociedad guatemalteca y que a diario matan a más personas que las víctimas reportadas”.
Aunque no se puede tener control sobre los fenómenos de la naturaleza, consideró, los efectos de éstos pueden reducirse si los gobiernos “dieran mayor importancia al imperativo ético de reducir la pobreza, así como a equilibrar la distribución regional y sectorial del presupuesto público en favor de las áreas rurales”.
“Guatemala no está preparada para hacer frente a los desastres naturales porque el Estado no está cumpliendo con su deber de garantizar todos los derechos de los ciudadanos”, agregó.
JUGÁ CON EL SANTO, NO CON LA LIMOSNA
El vicepresidente de Guatemala, Eduardo Stein, al percatarse de las grandes dimensiones de los daños dejados por Stan, sugirió la aprobación de un impuesto temporal para captar recursos para la reconstrucción del país.
Los dirigentes de las cámaras empresariales, reaccionaron de inmediato en contra de esa sugerencia, argumentaron que las pérdidas del sector productivo causadas por el meteoro, no les permitirá pagar más tributos.
Es más, advirtieron que miles de personas de las regiones afectadas podrían perder sus empleos porque las pérdidas les obligarán a cerrar varias industrias, y que otras tantas, principalmente fábricas ensambladoras de ropa, podrían emigrar hacia otros países centroamericanos.
US$700 MILLONES EN PÉRDIDAS
De momento, el gobierno ha cuantificado los daños ocasionados por la tormenta en más de 700 millones de dólares, y ha aclarado que la reconstrucción del país podría prolongarse por más de dos años.
Un niño descansa en las piernas de su padre, en un refugio para damnificados de Santiago Atitlán.

|