Mujeres que hacen parir la tierra
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Mañana 15 de octubre se celebra el Día Mundial de la Mujer Rural en homenaje a las mujeres del campo. LA PRENSA muestra dos ejemplos, entre miles, que merecen reconocimiento |
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Luis Núñez Salmerón economia@laprensa.com.ni
Hacer producir la tierra es una tarea difícil y a las mujeres les toca por partida doble para obtener ingresos y constituirse en pilares de miles de familias campesinas en el país.
Una de estas mujeres es Elba Rivera Urbina, que este año recibirá el premio a la creatividad de la mujer en el medio rural con ocasión del Día Mundial de la Mujer Rural, mañana 15 de octubre.
Ella es la única mujer galardonada por toda Latinoamérica en una lista de 20 mujeres de los cinco continentes. Y no es para menos, ya que Elba es una de las pioneras de la agricultura orgánica en Nicaragua.
Fue co-fundadora en 1984, cuando solamente tenía 20 años, del primer Centro de Agricultura Biológica, un primer intento por masificar las buenas prácticas productivas acordes con el medio ambiente.
Una iniciativa que estuvo precedida por un tenaz deseo de superación pues por limitaciones económicas tuvo que abandonar sus estudios y retomar la escuela primaria a los 16 años de edad.
Esta experiencia provocó una actitud positiva, pues se dedicó a enseñar a jóvenes de comunidades rurales de Nueva Guinea, fue alumna durante la Cruzada Nacional de Alfabetización de 1980 y posteriormente fue maestra y trabajadora rural. Realizó estudios de agricultura en Alemania donde también trabajó como educadora en el Instituto Max Planck, de Tübingen.
Actualmente es educadora y pedagoga de la Escuela Campesina de Agricultura Ecológica en el Trópico Húmedo, La Esperancita, Nueva Guinea, desde donde ha realizado una serie de trabajos sobre mujeres y jóvenes rurales de Nueva Guinea, así como una historia de la fundación de esta ciudad.
El premio a la creatividad es otorgado por la Fundación Cumbre Mundial de la Mujer y hasta la fecha han otorgado 33 premios a igual número de mujeres de más de 100 países y es un estímulo para aquellas mujeres que contribuyen en la lucha contra la pobreza en el mundo.
Rivera Urbina destaca un principio que no ha sido tomado en cuenta y que según ella “muchos proyectos han fracasado porque solamente se capacita a los productores pero no se les educa” al tiempo que agrega que en estos proyectos no se incluyen a las mujeres y los niños en el proceso de transferencia del conocimiento.
Actualmente trabaja en cuatro proyectos en los que destaca sobre todas las cosas la educación de los productores y sus familias promoviendo prácticas productivas, sociales y culturales sanas, como ella misma resalta.
Éstas son La Esperancita, la Asociación Sano y Salvo, la Escuela Experimental Jan Amos Comenius y el proyecto de hermanamiento con Bélgica, programa que han dejado huellas en Nueva Guinea.
TRABAJO DURO
Otro ejemplo es Rosalía López Rosales, quien nació en el seno de una familia productora donde su madre fue capaz de conducir una finca con éxito al punto de lograr que todos sus hijos lograran convertirse en profesionales y continuar con la tradición familiar de producir la tierra.
Con estudios en Sicología sin concluir, Rosalía se decidió por dedicarse a la finca heredada de su madre y con un sinnúmero de deudas.
Con determinación logró saldarlas todas con el banco, fue una de las tantas propiedades que fue a parar a la famosa “Cobra” (Cobranzas Bancarias de Nicaragua, Cobanicsa).
Perdieron casi 40 manzanas pero eso no fue una limitante y sacando el jugo a todo lo que la propiedad producía, empezó a darle un giro a la finca.
Después de los intensos aguaceros piensa aprovechar la época seca para sembrar chiltomas, sandías, tomates para completar el año, al tiempo que empieza la cosecha de maíz y sorgo que está por salir y que han resistido los intensos aguaceros.
Según López una de las grandes limitaciones es el acceso al financiamiento. Al hacer una comparación de la época que le tocó vivir a su madre y la actual, afirma que antes contaban con un banco de fomento que otorgaba crédito con bajas tasas de interés y sin devaluaciones.
“Nosotros íbamos a la Casa Pellas a comprar los tractores y vehículos sin problemas, éramos agricultores”, afirma. Y es que en ese entonces la producción agrícola era una garantía.
Ahora las cosas son muy difíciles, el crédito es caro y en un abrir y cerrar de ojos la deuda crece aceleradamente con los bancos comerciales, sostiene.
Uno de sus dolores de cabeza es una deuda que tienen con un programa estatal con el que le fue mal y solamente le quedó la deuda, que con grandes sacrificios está cancelando.
Un sacrificio que no es compensado por pérdidas provocadas por sequías o inundaciones. Un costo que según ella tiene que asumir.
Pero aun con todos los problemas, expresa una firme voluntad de salir adelante: “tuve ganas de tirar la toalla”, pero se mantiene decidida a salir adelante.
Incluso en ocasiones tiene que ir a trabajar temporalmente a Estados Unidos para conseguir dinero y amortizar las deudas o invertir en las fincas.
La ventaja de este trabajo es que lo hace en plantaciones en ese país donde ha adquirido experiencia sobre el manejo de viveros.
Precisamente ese es un proyecto en el que han estado trabajando con la asesoría del Instituto Nicaragüense de Tecnología (INTA) y Visión Mundial.
Tienen un vivero de chiltomas en el que siembran las plántulas en invernaderos libres de enfermedades y plagas. Éstas posteriormente las siembran en el campo.
Inicialmente las utilizan en sus plantaciones pero uno de los planes futuros es abastecer de plantitas a otros productores.
Por otro lado, están haciendo planes para crear un vivero de árboles frutales que incluya mango chino, cocos, noni, entre otros.
A nivel nacional las mujeres constituyen el 51 por ciento de la población total y aportan el 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), según datos de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG).
De este total, las mujeres aportan más del 33 por ciento de la producción agropecuaria, aunque en el 67 por ciento de los hogares nicaragüenses, la jefatura está en manos de los hombres, una cifra que en el sector rural aumenta a 72 por ciento, según los estudios del FIDEG.
EDUCADORA
Elba Rivera se considera enamorada de su tierra, Nueva Guinea, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), donde ha impulsado importantes proyectos de educación y conservación ambiental.
En 1984 fue co-fundadora de La Esperancita, una escuela en la que se capacita a campesinos en agricultura ecológica y en actividades productivas.
En 1998 funda Sano y Salvo, que ayuda a los productores a obtener la certificación biológica para los productores.
En el año 2001 contribuyó en la creación y fundación de la Escuela Experimental Jan Amos Comenius, para la educación de los jóvenes de Nueva Guinea.
También fomentó el hermanamiento con Bélgica que ha permitido el fomento del deporte y otras actividades culturales en Nueva Guinea.
Una de sus principales satisfacciones es el reconocimiento que estas organizaciones tienen de la población de Nueva Guinea.
EL APORTE DE LAS MUJERES
Según datos de la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), las mujeres aportaron alrededor de 500 millones de dólares anuales en trabajos domésticos, además de aportar efectivamente el 40 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
El estudio señala que este aporte “doméstico” equivale al 62 por ciento de las exportaciones del país.
Además, las mujeres aportan 47 por ciento de la producción industrial y el 48 por ciento de la producción comercial.
Las mujeres rurales no solamente producen granos básicos sino que se involucran en la crianza de ganado mayor y menor, así como en otros cultivos que además de generarle ingresos, mejoran la ingesta de alimentos de su familia.
En cuanto a la tenencia de la tierra, es menor. Según el estudio del FIDEG, solamente el 13 por ciento de la tierra está a nombre de las mujeres.
El acceso al crédito es limitado para las mujeres por lo que la mayor parte es otorgado por microfinancieras. Cerca del 80 por ciento que recibieron las mujeres fue a través de estas entidades, según el FIDEG.
A nivel rural este problema es más agudo ya que solamente el 11 por ciento tiene acceso.
El premio a la Creatividad de la Mujer en el medio rural fue creado en 1994 por la Fundación Cumbre Mundial de la Mujer.
DÍA ESPECIAL
El Día Mundial de la Mujer Rural surgió en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer realizada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Pekín, en septiembre de 1995, por el reconocimiento mundial al papel que desempeñan las mujeres del campo.

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