El factor Burke
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Reggie Sanders rumbo al piso en una aparatosa caída anoche.
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Edgard Tijerino M. deportes@laprensa.com.ni
Chris Burke, el novato de 25 años que “mató” a los Bravos con aquel gran batazo, “hizo sangrar” anoche a los difíciles de vencer Cardenales de San Luis, con dos dañinas estocadas, un triple que le permitió anotar y se convirtió en temprana advertencia en el segundo inning, y un sencillo impulsador que funcionó como “tiro de gracia” en el octavo.
Se impusieron los batalladores Astros 4 por 1, apoyándose en el consistente pitcheo del ganador de 20 juegos Roy Oswalt, sólo alterado por el jonrón del siempre candente Alberto Pujols en el sexto episodio, y sacando provecho de las pocas oportunidades que les ofreció el zurdo Mark Mulder.
El suspenso que cobijaba la recta final del juego, desapareció cuando Julián Tavarez fue enviado a la trinchera en el octavo, sólo para entregar el botín con un relevo cojeante y traicionero.
En cambio, Phil Gardner contó nuevamente con el soporte que asegura Brad Lidge, un venenoso rematador experto en derretir la furia de los bateadores contrarios y dibujar ceros con la maestría de Goya.
Después de cuatro victorias consecutivas en la postemporada, dando la impresión de estar lanzados al galope hacia la Serie Mundial, los Cardenales fueron sujetados con cadenas por el dominio de Oswalt, y no lograron soltarse.
La falla del catcher Yadier Molina en el segundo inning, al perder un lanzamiento de Mulder con Burke corriendo en tercera por su gran batazo, no fue motivo de lamentación al apagarse las luces, porque los Astros hicieron mucho más.
Doble de Ausmus, sacrificio de Oswalt y roletazo de Biggio, aumentaron la ventaja de Houston 2-0 en el quinto, pero en el cierre, 53 mil saltaron de sus butacas con el jonrón de Pujols que estrechaba la pizarra 2-1 metiendo el futuro del juego en una burbuja borrosa.
Todo se aclaró en el octavo contra Tavarez de la siguiente forma: Lance Berkman abrió con doble, y después, apareció Burke con su hit impulsador, y de inmediato, Adam Evertt con un triple, selló la pizarra 4-1.
Los Cardenales hicieron llamativos esfuerzos defensivos, como esa atrapada de Jim Edmonds decapitando el peligrosísimo batazo de Morgan Ensberg; el tiro certero de Molina cortándole las piernas a Willy Taveras en un intento de robo en el tercero y la difícil atrapada de Larry Walker, pero todo eso fue inútil.

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