El Teatro Nacional ¿templo cultural o centro de convenciones?
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La falta de presupuesto ha hecho que su dirección acepte actividades ajenas a la finalidad de este templo cultural |
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Leslie Ruiz Baldelomar revista@laprensa.com.ni
Jueves 25 de septiembre del 2003: espectáculo del prestigioso Ballet Bolshoi. Miércoles 9 de junio del 2004: actuación del impresionante Teatro Negro de Praga. Sábado 3 de septiembre: graduación de alumnos de la Universidad Americana.
El Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD) es uno de los más “particulares” que existen a nivel internacional, no precisamente por su estructura arquitectónica —a la cual no se le puede restar méritos— sino por el uso que se le da a sus espacios.
De acuerdo con el artículo número dos del decreto Creador del TNRD, éste “con la participación ciudadana tendrá como finalidad principal la función educativa y cultural, mediante la promoción de nuestros valores culturales, rescatando el principio de Identidad Nacional de nuestra sociedad”.
El artículo tres del mismo decreto dice que el Teatro Nacional se desempeña como institución cultural al servicio del arte y la cultura nacional y universal. Mientras que el inciso dos del artículo número cuatro establece claramente que dentro de sus objetivos está la difusión de las obras artísticas, pictóricas, danzarias, teatrales y escultóricas (...)
Sin embargo, el denominado máximo templo cultural de Nicaragua, a como ha sido escenario de obras teatrales o ballets de la más alta calidad, es utilizado para celebrar graduaciones escolares y universitarias.
Hace algunos años hasta hubo una boda y con cierta frecuencia tienen lugar, en la Sala Mayor, eventos protagonizados por aficionados.
Cualquiera de estas actividades resultan inconcebibles para teatros de gran prestigio como el Palacio Nacional de Bellas Artes, de México; el Teatro Real de Madrid, España y el Teatro Nacional de Costa Rica, ubicado en San José, los cuales son estrictos con su programación.
¿Qué hace que el TNRD acepte la realización de actividades que nada tienen que ver con la finalidad de su creación?
Susan de Aguerri, directora del Teatro, lo resume en tres palabras: falta de presupuesto.
Este templo recibe al año seis millones y medio de córdobas, es decir que para el mes tiene destinado 542 mil córdobas.
No obstante, los gastos mensuales rondan los 700 mil córdobas, incluyendo pago de planilla, energía eléctrica, agua y teléfono; por lo que el déficit es aproximadamente de 158 mil córdobas.
Además de estos egresos el Teatro debe cubrir los gastos de oficina “que son inmensos”, y aunque realiza actividades propias que le generan ganancias anuales aproximadas a los tres millones de córdobas, no logra cubrirlos.
“De todo corazón digo que a mí no me gustaría que se diera esto, pero no nos queda de otra. Nosotros realizamos un estudio hace dos años, el cual señala que abrir la Sala Mayor cuesta mil 700 dólares. Por eso cobramos la tarifa máxima a los colegios y universidades, que equivale a cuatro mil dólares. Si alquilan el Salón de los Cristales para un brindis son mil y pico de dólares más”, explica.
La directora del TRND, quien asumió el 1 marzo de 1999, asegura que gracias a la celebración de graduaciones escolares y universitarias es que el Teatro logra mantenerse.
“Sólo el recibo de energía eléctrica salió el mes pasado (agosto) de 11 mil córdobas por día. Este mes salió un poco menos. Ya con costo me da para lampazos, papelería... a cada rato hay que mandar a reparar algo y con esto que se iba la luz gastamos un montón en combustible para la planta. Gracias a las graduaciones recaudamos unos 40 mil dólares, ya que se hacen aproximadamente diez al año”, asegura de Aguerri.
¿PARTE DE LA MODERNIDAD?
Magdalena Úbeda, directora del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), coincide con de Aguerri al decir que el TNRD se ve obligado a aceptar graduaciones por la falta de presupuesto, ya que los espectáculos que puedan dejar alguna utilidad son pocos.
Sin embargo, cree que la razón fundamental es que “modernamente” se considera que los teatros, hoteles y hasta mansiones privadas de nobles europeos puedan ser escenarios de bodas, bautismos o fiestas.
“Claro, que en cierto modo significa un demérito. Es de desear que los teatros nacionales sean exclusivamente para obras de teatro o aquello para lo que han sido creados”, comenta Úbeda.
El ex director del INC, Clemente Guido, reconoce que las dificultades económicas del Teatro son muchas.
Durante su administración, agrega, sólo el pago de energía eléctrica y el agua consumía el 60 por ciento del presupuesto asignado al TNRD, “el cual a estas alturas no debería ser de seis millones y medio de córdobas, sino el triple de esa cantidad”.
“El Estado, en cuanto al tema del Teatro Nacional está aplazado. Éste, definitivamente debería limitarse a la promoción del arte y la cultura porque para eso están otros lugares como el Crowne Plaza y el Olof Palme”, apunta Guido.
Cabe señalar que pese a las condiciones del TNRD éste subsidia a algunos artistas, cobrándoseles mil 350 dólares por la Sala Mayor. Al artista no subsidiado se le cobra mil 900 dólares y por las actividades benéficas se cobran dos mil dólares. Estas tarifas se mantienen desde hace dos años.
OTROS TEATROS
Carmen Rubio, del departamento de información del Teatro Real de Madrid (España): “Todos los eventos tienen que ver con música clásica, óperas y cuentos infantiles interpretados con instrumentos musicales. Jamás se ha dado algo por el estilo (refiriéndose a eventos ajenos a la finalidad del teatro). Hay un director artístico cuyo trabajo es hacer la programación artística de acuerdo al nivel (del teatro)”.
Carmen Lizárraga, del departamento de relaciones públicas del Palacio Nacional de Bellas Artes (México): “Este Teatro es un recinto cultural y se usa únicamente para lo que fue creado”.
Rodrigo Llosent, director de servicios generales del Teatro Nacional de Costa Rica: “Este Teatro no es utilizado para realizar graduaciones de colegios o universidades, mucho menos para otras festividades como bodas. (De hecho) desde hace un año la junta directiva decidió eliminar charlas y conferencias que se hacían”.
Añade que “realizar este tipo de actividades le restaría méritos y nivel al magno escenario artístico de Costa Rica, por lo que se le exige a quienes deseen utilizarlo, enviar un vídeo a la junta directiva liderada por el Ministro de Cultura, Guido Sáenz, para valorar si la calidad del espectáculo tiene el mérito suficiente para presentarse”.
BUENA CAPACIDAD
La Universidad Americana, por citar un ejemplo, realiza sus graduaciones en el TNRD desde 1998, según Milagros Sánchez, de relaciones públicas de ese recinto, porque no hay en el país otro lugar que tenga la capacidad del Teatro Nacional. “Además una ceremonia como ésta se reviste de mucha solemnidad y elegancia que sólo el Teatro puede ofrecer”.
(Con la ayuda del corresponsal de LA PRENSA en Costa Rica, Josué Bravo)

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