Mucha fiesta y poca cabeza
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 | Beber, fumar y trasnochar parece ser la moda entre la juventud. Para formar parte de un grupo hay que estar en su onda. Que sus hijos no caigan en la trampa es tarea suya. Entérese de cómo prevenir y enfrentar esta “moda” |
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Hilda Rosa Maradiaga C.
Sábado por la noche. Discotecas, bares y gasolineras atestadas de jóvenes tomando licor, fumando, y hasta protagonizando escándalos. Muchos de ellos son tan jovencitos que hasta alarma encontrarlos en esas fachas y más allá de la medianoche. No hay diferencia de género. Todos están a la “moda”.
Definitivamente, ésta parece ser la moda de los jóvenes de hoy, el requisito para no estar “out”. Todo parece ser parte de un ritual de grupo en el que los muchachos siguen normas, conductas y estilos de vida para estar a la altura de sus compañeros, pero que a la larga podría llevarlos por caminos sinuosos.
Los jóvenes, especialmente en la edad adolescente, tienen la necesidad de formar parte de un grupo y sentir su identidad arraigada dentro, lo cual es natural en el desarrollo y evolución de las personas, según el sicólogo Alberto Sánchez Argüello, docente de la Universidad Centroamericana (UCA). El problema radica en qué grupo se integran y cuáles son las reglas de ese grupo, porque no todos se reúnen para salir hasta altas horas de la noche, a beber y fumar.
Según el especialista, la actividad de grupo no es mala ni buena sino que depende de lo que el joven está dispuesto a hacer o hasta dónde llegar. Y todo dependerá de la relación que haya tenido el muchacho o la muchacha en su primer grupo, que es la familia.
“La persona que hará lo que el grupo le pide, lo acabará haciendo porque tiene poco arraigo en su grupo primario”, dice. Y esto sucede cuando no se le ha fortalecido en su identidad como persona y se le ha dado poco respaldo.
LA FAMILIA, EL PRIMER GRUPO
“No se trata de valores o normas porque éstas no son suficientes para que un joven pueda negarse a asumir determinadas conductas dentro de un grupo. Lo realmente esencial y que llevará a un joven a decir “no” a las presiones de sus amigos, es el afecto y el amor incondicional que se le ha dado en su familia”, insiste.
La persona necesita de un grupo, pero en la medida que tenga mayor déficit afectivo, de identidad familiar y de espacios, será más probable que responda a la presión, explica.
La sicóloga, María Auxiliadora Castro, indica que los jóvenes se integran a un grupo de amigos en el periodo de formación de su identidad porque buscan ser diferentes a sus padres, y en esa búsqueda de ser ellos mismos, quieren ser como sus amigos, poniéndose a la moda de ellos y adoptando sus conductas.
Por otro lado, los padres deben entender la necesidad de independencia que tienen los hijos a partir de la adolescencia y que no significa que desprecien a la familia, sino que es la manera sana de buscar ser ellos mismos para aprender a ser adultos.
Esto generalmente crea conflictos entre padres e hijos; sin embargo, los padres deben estar alertas a las actividades del grupo de sus hijos, pero no sentir celos de ese grupo.
Sánchez añade que en esta búsqueda influye el tipo de trato que se les da, el tipo de identidad, los espacios que se les brinda desde la familia y la sociedad. Critica que los jóvenes en Nicaragua tienen muy pocos espacios para poder ser ellos mismos, vivimos en una sociedad adultista, donde el adulto tiene capacidad de decisión, opción y decisión.
Permitir que los jóvenes desarrollen su identidad en su vida familiar, sin juzgarlos, hará que no busquen otros espacios, o los buscarán con menos dependencia. También juegan un papel importante los espacios físicos que tienen para salir de casa y divertirse.
Otro factor importante es el entorno sociocultural de nuestros jóvenes, ya que no se puede comparar su juventud con la nuestra. Las oportunidades económicas de los jóvenes de hoy son mucho menores y las exigencias técnicas mayores, dice.
REGLAS Y NEGOCIACIÓN
En un rápido sondeo realizado por la sicóloga Castro, en el que entrevistó a jóvenes de ambos sexos entre 15 y 17 años, los muchachos y muchachas dijeron tomar alcohol y usar cigarrillos en las discotecas y fiestas donde asisten para sentirse en ambiente y “estar como están los otros”, lo cual indica que tienen debilidades en la formación de sus identidades.
Para la sicóloga, las reglas del hogar son de suma importancia. En este sentido, las salidas deben ser autorizadas por los padres con medida y bajo cierta organización. Considera que los padres no deben permitir que sus hijos salgan todos los fines de semana y lleguen a sus casas a cualquier hora de la noche sino que debe haber reglas y hacerlas cumplir.
Para ello es importante aprender a negociar con los hijos sobre las reglas y sus cumplimientos, pero sin imponer, sino negociando, haciendo entender al muchacho y, si es posible, convenciéndolo que él gana en la negociación.
Recomienda nunca darles llaves de la casa a los jóvenes porque así no se controlan las horas de llegada y el estado en que regresan de la discoteca.
Aunque actualmente las costumbres difieren enormemente de las que existían hace poco tiempo, y las fiestas apenas inician a las 10:00 p.m., los jóvenes no deben quedarse hasta muy pasada la medianoche en la calle.
Una forma de negociar la hora de regreso es haciendo entender al joven lo peligroso que puede ser andar en las calles en horas de la madrugada, así como los riesgos a los que están expuestos.
RECOMENDACIONES
Es mejor prevenir que lamentar
Escuchar a sus hijos. No se trata de oír lo que dicen, sino de entender lo que quieren expresar sin menospreciar sus problemas.
Analice por qué están haciendo eso. Muchas veces los jóvenes quieren ser la atención de sus padres y al no obtenerla en lo positivo, la buscan en lo negativo. Y la consiguen, creando un círculo vicioso: el padre cada vez más duro y el hijo más rebelde.
Una vez que está en lugares de riesgo. Investigue qué tipo de amigos tiene, si ha cambiado de amistades, dónde está, qué está haciendo, controle los horarios, pero sin hostigarle.
Enseñar. Los jóvenes deben saber que nadie tiene derecho a aprovecharse de ellos y que siempre pueden decir “no” y que quien induce al peligro no es amigo.
Para sacarlo de un grupo de mala influencia. Hable con su hijo, adviértale sobre lo peligroso de las actividades de sus amigos, hágalo sentir que está preocupado, e insértelo en actividades motivadoras como deportes, actividades familiares, etc.
Comunicación. Una buena comunicación padre-hijo es fundamental. Un muchacho que ha tenido buena comunicación con sus padres, no asumirá conductas indebidas o de riesgo, aunque se encuentre en lugares de riesgo.
Confianza. El joven debe saber que sus padres confían en sus decisiones.
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