Recuerdos de María
Raúl Orozco
A MAU
Me mordía en el cuello con impensada precisión.
Y quién sabe cómo cuando llovía se me acurrucaba en el pecho como una hoguera dulce.
A veces me decía: “Y mi pecado está siempre delante de mí”.
Y sonreía luego enseñándome un camanance que se abría como una sorpresa en su barbilla.
Un día juntos descubrimos el cielo y lo recorrimos entero: de punta a punta y cuando regresamos al mundo ya para despedirnos estábamos temblando todavía. De: Pequeño tiempo, 1973. 
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