MIéRCOLES 5 DE OCTUBRE DEL 2005 / EDICION No. 23953 / ACTUALIZADA 03:00 am





EL HUMOR DE




Frío y fantasioso relato de asesino

Foto  
. Adolescente describe la forma en que asesinó a niño de 12 años en un cauce cerca de su casa
. Nueva legislación impide que confesión sea utilizada como prueba

El adolescente confeso de asesinar a un niño de 12 años cuando es conducido a las celdas policiales donde permanece “como huésped”.

 

Elízabeth Romero
sucesos@laprensa.com.ni

Con un trasfondo de historia inventada, el adolescente sospechoso de ejecutar el crimen en contra del niño de 12 años encontrado en un cauce del barrio Casimiro Sotelo relató fríamente ante las autoridades policiales la forma en que cometió el hecho de sangre.

El muchacho alega que esa noche en que quedó al cuido del infante no ingirió licor y acepta que únicamente bebió “cinco tragos”, junto a la madre del pequeño y otros amigos suyos, quienes participaron en la bebedera de guaro.

Después de una serie de incoherencias, el adolescente confesó que violó al niño y le dejó caer sobre la cabeza una enorme piedra, con la cual le quitó la vida. Pero en su defensa alega que fue forzado por otros dos individuos que lo obligaron a matarlo.

Menciona además a un hombre que bajo intimidación de un arma de fuego lo obligó a violar al niño, todo eso fue desmentido por la Policía a través de las pesquisas.

Los investigadores estiman que “el chavalo es el perfil de un futuro asesino”. La propia progenitora del adolescente confió a la Policía que éste lavó en la madrugada que llegó a la casa la ropa que vestía ese día, y también mostró preocupación por una ropa de cama. Cuando llegó la Policía detectó que tenía manchas de sangre, siendo remitida al Laboratorio de Criminalística.

Del incoherente y fantasioso relato se traduce que golpeó a puntapiés al niño, lo obligó a lanzarse al suelo, lo agarró del cuello y trató de ahorcarlo con el cordón de los zapatos.

“Cuando miré, el chavalito estaba como echando espuma de la boca”, comentó.

El muchacho manifestó que el segundo sujeto lo obligó, bajo amenazas, a que lanzara la piedra contra el niño.

“Cuando se me zafó la piedra le cayó encima al niño... yo no se la quería tirar, pero se me zafó porque esa piedra era muy pesada”, indicó el adolescente.

Las autoridades estiman que el muchacho utilizó informaciones que conocía para involucrar a otras personas, pero en eso cayó en revelaciones de detalles que únicamente conocían los investigadores y el médico forense.

Por ejemplo, el cuerpo del niño presenta una lesión producto de la paliza que le reventó algunos vasos sanguíneos producto de los golpes propinados en el abdomen y tórax, y esto sólo lo conocían la Policía y el forense.

La Policía también obtuvo el relato de las dos personas señaladas de intimidarlo. Una de ellas se presentó voluntariamente y pudo demostrar que a la hora del crimen se encontraba en un acto religioso.

DESCOMPOSICIÓN SOCIAL

El jefe del Distrito Tres de la Policía, comisionado Roberto González Kraudy, estima que la madre del menor tiene “una cuota de responsabilidad, al menos moral”. En ese momento la progenitora subió a un carro para seguir ingiriendo licor con otras cinco personas y dejó a su hijo en poder de dos personas, entre ellas el sospechoso.

Dijo que de por medio hay un problema de droga y alcoholismo, pérdida de valores, “es decir un cuadro familiar totalmente en descomposición”.

Aunque está demostrado por el Instituto de Medicina Legal que hubo violación, que el menor es confeso, únicamente hay testigos que lo vieron dirigirse con la víctima rumbo al cauce, donde fue encontrado el cuerpo inerte.

El jefe policial lamentó que una de las trabas que tienen es que no cuentan con los testigos, pues la confesión “no es la madre de las pruebas”, con la nueva legislación nicaragüense, “pero ahí está un relato estremecedor”.

Actualmente el caso está en manos de la Fiscalía.

NO ESTÁ DETENIDO

El jefe del Distrito Tres de la Policía, comisionado Roberto González Kraudy, indicó que el adolescente no está detenido, está en calidad de “huésped” en las celdas de ese distrito, porque así lo prefieren tanto su madre como el padrastro. Este último llegó a preguntar a las autoridades por qué el castigo por un crimen cometido por parte de un adolescente es “sólo de seis años”.
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