De monólogos, diálogos y más
Evelyn Martínez
Hemos llegado a la culminación del XI Festival Internacional de Teatro: Monólogos, Diálogos y Más, esta vez dedicado a doña Gladys Ramírez de Espinoza, que bien merecido se lo tenía desde hace años.
Gracias al trabajo tesonero de CELCIT con Els von Poppel y Lucero Millán a la cabeza, del dos de septiembre hasta hoy, hemos sido partícipes como espectadores y actores de una jornada teatral intensa y fructífera. La participación de Perú, Nicaragua, Costa Rica, España y El Salvador nos ha dejado una rica e inolvidable experiencia teatral, con puestas en escena de distintos géneros, estilos y propuestas que nos acicatean para no dejar ni permitir que el teatro en nuestro país se muera, para que este esfuerzo independiente sea más reconocido, no sólo por algunos entes de la empresa privada y algunas entidades, sino por el Estado de Nicaragua.
No basta con entregar un patrocinio en metálico de parte del Instituto de Cultura para que este Festival o cualquier otra puesta en escena se lleve a cabo, sino de una política real del Gobierno para que los grupos independientes de teatro que existen en nuestro país sean parte de la elaboración de un plan anual que tanto el ministro de Educación, Cultura y Deportes como la directora del Instituto de Cultura y la directora del Teatro Nacional Rubén Darío, trabajen en coordinación con éstos, para el montaje de obras de teatro tanto de autores nacionales como universales, de manera que haya una continuidad. Que promuevan intercambios con artistas extranjeros, talleres con reconocidos y experimentados directores y pedagogos de teatro para que de esa manera se vaya capacitando y reunificando a la familia teatral nicaragüense (espectadores y actores) que desde mediados de los 90 ha venido decayendo en el quehacer teatral, y últimamente, muy pocos grupos y actores reciben apoyo de la empresa privada, de algunas instituciones y paradógicamente de la Presidencia, con la obra El palo de mamón, de María Lourdes Chamorro de Bolaños, nuera del Presidente.
Es por esto que se hace necesario y urgente una política cultural real e incluyente de parte del Estado, en la que se tomen en cuenta los esfuerzos de los grupos independientes de teatro, independientemente, valga la redundancia, de sus ideas políticas.
No quiero terminar sin antes agradecer al colega actor argentino que representó a España, Mario Vedoya, quien nos impartió un taller los días 7, 8 y 9 de septiembre, de tres horas cada día, sobre “Lo intangible en la escena”, dejándonos, a los que participamos, una herramienta más para nuestro desarrollo como actores. Nuestras sinceras gracias.
Que continúe la fiesta y esperemos que el próximo año, si Dios nos da vida, se pueda llevar a cabo el XII Festival Internacional de Teatro: Monólogos, Diálogos y Más, con mayor participación y mayor calidad por parte de los teatristas nicaragüenses, porque no queremos morirnos ni fuera del teatro, ni en el camerino, sino en las tablas.
La autora es actriz nicaragüense.

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