DOMINGO 2 DE OCTUBRE DEL 2005 / EDICION No. 23950 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




La Orden Rubén Darío y la Orden de la Paz

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Joaquín Absalón Pastora
japastora@hotmail.com

No tienen las condecoraciones seducidas por la codicia ninguna posibilidad de acertar. En el caso de un premio de tanto kilataje humano como la Orden Rubén Darío, muchas han sido las deploraciones en torno a su trascendencia no pocas veces devaluada por la falta de méritos de quienes se la han puesto en el pecho, por intereses mezquinos, generalmente políticos.

Se han aprovechado de las fútiles bagatelas para esparcir vanidades en las vidrieras donde no cruzan ni por azares una sola de las letras glorificadas, y así tiranos y apóstatas recibieron el beneficio de lo que nació enaltecido por la ternura de la lírica.

Hace poco —no recuerdo los días transcurridos— pero es el más fresco ejemplo, me contaron que la orden Rubén Darío recayó en una ciudadana originaria de Estados Unidos, catedrática y política que repentinamente viajó de la gimnasia verbosa de la enseñanza al frío redil de la burocracia. Más conocida por haber sido ella una de las damas más duras en la época de Ronald Reagan, que por haber llevado las venturas cimbreantes del arte y del humanismo. ¿Cómo se llama? Se mueve su nombre en las afueras del olvido.

Pero ahora viene lo óptimo, lo que debe celebrarse con la flexibilidad del entusiasmo. El premio se lo han dado recientemente.

En grado de comendador a Carlos Garzón y la acreditación rompe la onerosa tendencia de concederlo a sujetos distantes del honor de lucirlo. Carlos Garzón volvió a ser galardonado, esta vez, con la Orden de la Paz de la Universidad Politécnica de Nicaragua. La presea ha sido dada también a Domingo Sánchez Salgado, legendario luchador de las causas humanas y sociales y a la doctora Vilma Núñez de Escorcia. Pero es en Domingo y en Carlos donde me detengo.

Las piedras preciosas y la humildad de la cuna sudan decoro. Un 24 de diciembre de 1943 nació Carlos Garzón en La Libertad, Chontales. A partir de esa fecha el oro se hizo poesía a través de un laborioso proceso, que a pesar de las ingratitudes del padecimiento mantiene no sólo imperturbable sino que creciente, su creativa obstinación artística. Nada ni nadie, ni el dolor que le causa la pena física perturba los claros de su alma.

En un 20 de diciembre coincidentemente en el mismo mes de tradición y advenimiento pero en 1915 nació Domingo Sánchez Salgado. A partir de ahí Chagüitillo, una comarca del municipio de Sébaco, sirvió de abrigo natal a uno de los mejores hijos de su proba fertilidad, plenamente identificado su nombre de pila con el calificativo genérico del fragmento terrenal que lo vio nacer. Fue ahí donde él y yo cuando fuimos diputados en la Asamblea Nacional, apuramos horas de regocijo con motivo del homenaje —uno de tantos— que la zona entera le entregó con el caudal desnudo de la sencillez y la espontaneidad, al margen de los protocolos hipócritas y las fanfarrias oficiales.

Chagüitillo no cesa de levantar con la fuerza de las manos y la suavidad del espíritu a este hijo dilecto suyo y de la clase trabajadora de Nicaragua, por la cual en su arduo y testarudo empeño sindical puso en riesgo su vida en las más de setenta carceleadas que le propinó el somocismo, récord y pergamino en la existencia del padre del movimiento obrero de Nicaragua.

Los recipiendarios no necesitan abrir las arterias donde están alzadas sus obras. Ahí está, se ha dicho que en el Vaticano, la réplica de plata de la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción de María hecha por Carlos Garzón. Juan Pablo Segundo la sintió y valoró durante su visita en 1996. Ahí están los doblones de oro y los taleros de plata, ahí la mascarilla fúnebre de Pablo Antonio Cuadra.

Domingo Sánchez hace honor a la Orden de la Cultura de Paz Martín Luther King, porque fue con los utensilios de la paz que emprendió su lucha social reivindicadora. Garzón en la cultura, Sánchez en la paz. Raros diría Rubén en un mundo donde es común ser parte del frenesí corrupto.

El autor es periodista.
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