Rodrigo X. Carreras, Embajador de Costa Rica en Nicaragua
“No tiene porqué llegar la sangre al río”
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Carreras dice que su país, Costa Rica, “cree” tener derecho en “dos cositas” sobre el río San Juan. Esas “dos cositas” tienen, sin embargo, a Nicaragua casi en pie de guerra. El embajador reconoce la vaguedad de los argumentos que sustentan sus reclamos, y asegura que han ido a los tribunales internacionales para saber si tienen o no la razón, y de esta forma evitar “que la sangre llegue al río” |
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Fabián Medina politica@laprensa.com.ni
Como la mayoría de los diplomáticos, el Embajador de Costa Rica en Nicaragua, Rodrigo Carreras, es la cordialidad personificada. El conflicto del río San Juan lo tiene pegando carreras. “Haciendo honor a mi apellido”, dice en un tono de jocosidad que mantiene durante toda la entrevista.
Carreras, de 58 años, es politólogo y diplomático de carrera (otra vez el apellido). Antes de llegar a Nicaragua hace dos años, sirvió en Israel, Turquía, Brasil y fue viceministro de Relaciones Exteriores en el Gobierno de José María Figueres. Al río San Juan lo conoce por algunas visitas como turista o como funcionario, pero tiene planes de recorrerlo todo. “Yo quisiera hacerlo por lago, irme a Granada, coger un barquito que me lleve a San Carlos, ahí coger una panguita y recorrerlo todo. Como turista”.
Durante la entrevista, el embajador Carreras deja entrever que el conflicto del San Juan es una papa caliente de la que Costa Rica quisiera deshacerse de cualquier forma. Y lo dice. “Por favor, entiendan que un Gobierno de Costa Rica tampoco puede cederlo, porque la opinión pública... Usted es periodista... Usted sabe lo que es el costo político para los gobernantes”.
El Tratado Cañas-Jerez comienza diciendo que Costa Rica y Nicaragua estaban a punto de irse a la guerra... ¿Que comparación tiene con lo que está pasando en este momento?
Mucha. Mucha. En aquella época existía el recurso a la guerra. Hoy no existe, al menos entre hermanos centroamericanos. No creo que tengamos esa posibilidad, y máxime cuando Costa Rica hizo renuncia expresa al derecho de la guerra, en el momento que se proscribió el ejército y la fuerza armada. ¡No tendríamos capacidad! Aunque algún presidente loco —cosa que gracias a Dios no se ha dado— quisiera restituir al ejército, ¿cuánto tiempo se lleva en formar un ejército profesional? El recurso a la guerra, para Costa Rica, gracias a Dios es imposible.
Pero podrían suscitarse conflictos armados...
No. No… Desde que el canciller (Norman) Caldera y don Roberto Tovar suscribieron el acuerdo de congelamiento de las diferencias en eso: “No hablemos más de eso, al menos en público”, durante ese tiempo logramos llevar a cabo todo este listado de proyectos de desarrollo fronterizo (muestra un grueso documento del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua). Costa Rica tiene un millón y medio de turistas al año, y creciendo. En Liberia están aterrizando siete aviones grandes todos los días, que vienen de Estados Unidos y Europa. Nosotros tenemos playas, ustedes también; tenemos volcanes, ustedes también; tenemos selva, ustedes también; pero hay una cosa que nosotros no tenemos: no tenemos una Granada, no tenemos un Lago de Nicaragua, un Lago de Managua, no tenemos un León.. ¿Y qué tal si nosotros convencemos a los turistas que nos visitan, que se queden uno, dos o tres días más y vengan a conocer Nicaragua. Con eso vamos a ayudar a Nicaragua a crecer, cosa que para nosotros es fundamental. Para nosotros es más importante el crecimiento de Nicaragua que el de ningún otro país del mundo.
Claramente, ¿qué es lo que Costa Rica reclama como derecho en el río San Juan?
Hay dos cositas, que no atentan contra la soberanía de Nicaragua, que son: el avituallamiento de los puestos de Policía que tiene Costa Rica a lo largo del río San Juan. ¿Qué significa avituallar? Portar en el barco los uniformes, las capas, los quepis, la comida y, por supuesto, también las municiones y el mantenimiento de pistolas o M-16, que es lo más grande que tienen.
Por otra parte, el otro puntito en el que no estamos de acuerdo, es que los tratados fueron escritos en el siglo XIX, entonces las necesidades humanas, las necesidades sociales, eran diferentes. El Tratado Cañas-Jerez, en efecto dice, que los costarricenses tenemos derecho a la libre navegación con “objetos” (subraya la s) de comercio...
En un cierto trecho...
Así es. Es desde tres millas inglesas de San Carlos hasta la desembocadura del río. Bueno, sabemos que la desembocadura del río no existe. Sabemos que el río desemboca por el río Colorado que es costarricense. Si nosotros vamos a poder navegar, ¿por qué razón no van a poder salir los nicaragüenses por el río Colorado? Los ríos son para navegarlos, son como las carreteras... ¿Qué significa? Que si nosotros vamos a ir con un barquito lleno de botones que vamos a vender en San Juan del Norte, pues en eso no hay problema. El chiste es que nosotros no estamos en el negocio de vender botones. El comercio de Costa Rica incluye a los turistas. El comercio de Costa Rica también es el turismo interno, el de costarricenses que puedan venir a Nicaragua.
Esa nueva interpretación que usted hace...
No, no es nueva...
Objetos eran botones, pero ahora dice usted que hay un nuevo comercio, el turismo. Es una interpretación nueva de la palabra comercio.
Claro, el concepto de turista no existía en aquella época.
Es una interpretación nueva del tratado, porque no pudieron haberlo previsto aquellas personas que lo redactaron.
Exactamente. ¿Cómo iban a prever lo que no existía? Es más, ni existían pasaportes...
El asunto es que esa nueva interpretación su país la pone como un derecho.
Nosotros creemos que tenemos esos derechos. Nosotros creemos que tenemos el derecho de navegación con propósito de comercio. ¿Por qué? Porque el Laudo Cleveland así lo traduce. El Laudo Cleveland, en inglés, que así está escrito, dice “with the objects of commerce”.
Y lo de la navegación armada, ¿en qué se basan para reclamar ese derecho?
Eso se basa en dos documentos muy importantes. En el Laudo Cleveland, el Presidente de Estados Unidos dice muy claramente en el artículo segundo: Costa Rica no tiene el derecho de desplegar “men of war” ¿Qué es “men of war”? Alguna gente lo traduce, muy mal traducido porque no conocen el inglés, “hombres de guerra (soldados)”. La traducción de “a man of war” es un barco de aquellos (de) diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, barco armado, artillado. Eso es un “man of war” en el lenguaje náutico, sobre todo durante el siglo XIX. Inmediatamente después, el presidente Cleveland dice en otros de los artículos: Costa Rica sí tiene el derecho de desplegar “fiscal cutter”. ¿Qué es un fiscal cutter? Nosotros interpretamos que un “fiscal cutter” es un barquito para resguardo fiscal. Para resguardar el hecho fiscal. ¿Qué es eso? A los contrabandistas. Ahora, ¿cómo va a perseguir a unos contrabandistas, y menos en el siglo XIX, si no es armado con algo? Son derechos que nosotros queremos creer.
Pero tiene que reconocer al menos la vaguedad con que está sustentado ese derecho que ustedes creen que tienen.
Sí. Pero como es vago, como es indeterminado, ¿qué es lo que nosotros queríamos hacer? Le hemos propuesto a Nicaragua una y otra vez, se lo hemos propuesto a don Norman (Caldera, canciller) vayamos juntos, y llevemos, sometamos un arbitraje en La Haya, o ante una tercera parte, porque cuando dos partes no se ponen de acuerdo, ninguna de las dos podrá determinar quién tiene la razón.
Este debate estimula mucho el nacionalismo de uno y otro lado... Y eso puede ser peligroso.
Eso creo que puede ser responsabilidad nuestra, como gobiernos, de no dejar que se caliente demasiado. Mantenerle la moderación necesaria para saber que tenemos una vía abierta para la solución, que es una vía civilizada.
¿Qué tan caliente está el conflicto hoy?
Yo lo siento muy bien. La temperatura...
¿Lo siente bien a pesar de que el presidente Bolaños está ordenando que se desarme y someta a los tribunales a cualquier policía costarricense que navegue armado sobre el San Juan, a pesar de que hay amenazas de poner impuestos a las importaciones...
Si el presidente Bolaños quiere reforzar todo Bluefields, quiere reforzar toda la franja al sur del lago... Es territorio de Nicaragua. Puede hacer lo que él quiera. Y estoy seguro de que no va a encontrar un policía costarricense, armado ni desarmado, en el río. A no ser que tenga permiso de la Policía de Nicaragua por alguna circunstancia especial. Sí, me preocupa, cuando vi a un distinguido diputado de Nicaragua diciendo en televisión que si se encontraban a un policía costarricense, extranjero dijo, armado en el territorio nicaragüense, sería ejecutado por el Ejército nicaragüense. Sobre todo viniendo de un diputado, reconocido jurista internacional, buen amigo mío... (Se refiere al diputado Alfonso Ortega Urbina, quien al consultarlo negó que ese haya sido el espíritu de lo que dijo: “Yo dije que por ser militar y por estar armado, podían matarlo, pero no es que recomendara eso”).
¿Usted está descartado de plano que la sangre llegue al río?
Yo espero que no. No tiene porqué llegar la sangre al río. No tiene porqué. Si Costa Rica tuviera la más mínima pretensión sobre la soberanía del río San Juan, le cuento que el caso lo tenemos requeteperdido, sobre todo cada vez que mi Presidente o mi canciller le dice a la prensa: donde hay una gota de agua del río San Juan, ahí es territorio nicaragüense, bajo el dominio y sumo imperio de Nicaragua, y nosotros respetamos eso.
El San Juan reabre viejas heridas en Nicaragua, como la pérdida de Nicoya y Guanacaste...
Guanacaste nunca lo perdieron. Nicoya, tampoco. Había varios partidos: el partido de Nicoya, el resto de Guanacaste era ya del partido de Costa Rica. De hecho, todo Costa Rica dependía de Nicaragua. Lo que perdieron ustedes no fue el partido de Nicoya: fue todo Costa Rica. Pero como consuelo, piensen que ahora tendrían viviendo en Nicaragua tres millones y medio, cuatro millones de costarricenses. Así que algo ganaron, ¡se deshicieron de nosotros!
IMPUESTOS Y CASTIGOS
En el año 2000, según un estudio del INCAE, en Nicaragua había 500 millones de dólares en inversión costarricense y en Costa Rica 450 millones de dólares de inversión nicaragüense.
A criterio del embajador Carreras, esa cantidad debe haber crecido mucho. "El hecho es que tenemos casi mil millones de dólares o más en inversión conjunta en empresas que ya no se reconocen".
Pone como ejemplo la empresa Numar, cuyo dueño es Ignacio González, "un nicaragüense muy respetado en Costa Rica".
Otras empresas, dice, tienen una tercera parte o más de inversión de Estados Unidos o de Europa.
Dice que de concretarse la amenaza de diputados nicaragüenses, de gravar con el 35 por ciento los productos que entran desde Costa Rica, se verían afectados empresarios costarricenses, pero también de otras nacionalidades, incluyendo nicaragüenses.
"Va a afectar a Nacho González de la Numar. Intel es una empresa costarricense, la McDonald es una empresa costarricense, porque para operar en Costa Rica tienen que constituirse costarricenses".
El impuesto, recuerda, no sólo es para bienes. "Es bienes y servicios. Servicios incluye remesas. ¿Le van a cobrar al pobre nicaragüense que recibe dinero de su familia cuando llega a través de Wester Union el servicio de las remesas?
El costo político de ceder
El embajador Rodrigo Carreras asegura que desde 1998 Costa Rica ni navega por el río San Juan con policías ni tampoco con el transporte de personas. “De hecho, no lo estamos haciendo ni lo vamos a hacer. El problema es que tenemos un derecho ahí, que si no lo estamos recordando, que si no lo estamos sometiendo a este tipo de cosas, se pierde”.
El asunto parece ser político, y así espera Carreras que se entienda. “Así como nosotros entendemos que un Gobierno de Nicaragua, por amigo que éste sea, no puede cedernos en este tema, por favor entiendan que un Gobierno de Costa Rica tampoco puede cederlo, porque la opinión pública... Usted es periodista... Usted sabe lo que es el costo político para los gobernantes. Entonces, quitemos esa diferencia tan pequeña. Mire, ni los derechos que tenemos son tantos como los costarricenses en su mayoría creen que tenemos ni los derechos son tan pocos como muchos nicaragüenses creen que tenemos. Tenemos algunos derechos. Esos pequeños derechos que tenemos, queremos que nos los clarifiquen”.
Asegura que la demanda interpuesta este jueves en la Corte Internacional de La Haya “no es una demanda contra Nicaragua, eso quiero que lo tengan claro. Lo que Costa Rica está presentando es simplemente decirle a la Corte: tenemos esta posición, Nicaragua creemos que tienen ésta, por favor díganos quién tiene la razón. Ahora, si la Corte nos dice: Señores de Costa Rica, ustedes están equivocados, seguimos con los otros temas positivos y de ese nos olvidamos. Si dice lo contrario, pues ya veremos”.
No cree que la política electoral costarricense esté atizando el conflicto porque, asegura, “hay sectores que están más interesados en otros temas, sobre todo apuntan a lo que un amigo llamaba la ‘desensanjuanización’ de la política entre Costa Rica y Nicaragua. Que dejemos el San Juan”.
Dice Carreras que se han preguntado si, dada la situación que vive Nicaragua, éste es el momento más oportuno para llevarla a La Haya.
Para contestar saca un diario LA PRENSA de hace tres años, con un titular que dice: “San Juan se congela” y con una foto de un caritriste Arnoldo Alemán con un pie que dice: “Alemán en la llanura”.
“Cada vez que venimos a tocarles la puerta para hablarles del tema, ¿ideay? están en política. A lo largo de la historia, cada vez que venimos a tocarles la puerta, esperando conversar con la familia... Si nos esperamos que un día estén en gran paz y con fraternidad familiar, nunca vamos a consultar el tema y nos vamos a quedar con esa parte ignorante para siempre”.

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