La obra censurada de Peñalba
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El padre de la plástica nicaragüense pintó varios murales en la Basílica de San Sebastián de Diriamba. Cinco décadas después la obra sigue siendo desconocida y subvalorada |
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Éste es uno de los frescos que Rodrigo Peñalba pintó en la Basílica de San Sebastián en Diriamba y que por más de 50 años ha estado tapado. Nótese el desprendimiento que ha sufrido la pintura.
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Auxiliadora Rosales revista@laprensa.com.ni
Han pasado más de cincuenta años desde que el maestro de la pintura nicaragüense, Rodrigo Peñalba, pintó varios murales al fresco en la Basílica de San Sebastián de Diriamba y que fueron tapados con cuadros del pintor austríaco, John Fuchs Holl, negando de esta forma el deleite de la obra de Peñalba, considerada Patrimonio Nacional.
Los óleos sobre tela de Fuchs se han deteriorado con el paso del tiempo, y con la restauración de dos de ellos se develó desde hace un mes uno de los murales de Peñalba. Es una bella pieza de aproximadamente cuatro metros de largo por 3.7 metros de ancho que muestra el martirio de San Sebastián. Varios hombres lo apalean mientras unas mujeres extienden sus manos al cielo y otras lloran por el martirio del Santo.
Esta obra mural al igual que el resto de la obra de Peñalba se caracteriza por romper con el realismo tradicional y hace gala de un colorido brillante y vistoso con su dominio magnífico de los amarillos, rojo y verde, pero a la vez usa los negros y ocre imprimiendo dramatismo a su trabajo.
“Los vestuarios de los personajes y el entorno es medieval, que es la época en que a San Sebastián lo martirizaron en el Siglo III. Pero el pintor juega con algo muy propio, las máscaras, porque los rostros de los personajes parecen máscaras que se utilizan mucho en las fiestas de Diriamba, desde El Güegüense, El gigante, El toro huaco. Ahí Peñalba no sólo dejó su arte, sino también su espíritu”, dijo el párroco de la basílica, Gustavo Zúñiga.
La obra de Peñalba por ahora puede ser apreciada por los visitantes de la basílica, pero muy pronto, dentro de dos meses será tapada para colgar nuevamente el óleo de Fush ya restaurado.
Tal pareciera que el destino se empeña en jugarle una mala pasada a Peñalba, maestro de generaciones de artistas, porque al parecer su obra está condenada a permanecer oculta y lo que es peor a destruirse. Actualmente el mural presenta desprendimiento de la pintura, hongos, quizás producto de la humedad o de la poca o nada oxigenación que han tenido al estar tapadas.
EL DILEMA
El párroco de la Basílica de San Sebastián de Diriamba dice que gracias a Telcor que donó cinco mil dólares para restaurar dos de los óleos de Fuchs, se pudo encontrar uno de los murales de Peñalba, pero la Iglesia no tiene condiciones económicas para restaurar los murales de Peñalba. “El Departamento de Patrimonio del Instituto de Cultura (INC) saben de la situación, yo les envié carta para que vinieran a ver la obra y ver qué se puede hacer pero nadie se ha interesado”.
Zúñiga asegura que se encuentra en un gran dilema porque sabe que las dos obras que tiene esta basílica son importantes. “Las dos pertenecen a pintores famosos y aunque una sea Patrimonio Nacional, para mí la otra es Patrimonio Histórico”, señala.
El sacerdote dice que una vez restaurado el óleo de Fuchs, que recoge pasajes de la Biblia, tendrá que volver a su lugar y tapar la de Peñalba porque las obras de Fuchs son una secuencia de 15 piezas de tamaños enormes y no hay otro lugar en esas basílicas donde ponerlas.
“Estoy en un gran dilema porque no sé qué hacer ”, expresó el párroco.
LA HISTORIA
Los rumores que se han corrido a través del tiempo en Diriamba van desde que Peñalba pintó a San Sebastián desnudo y que por eso el párroco los tapó para evitar que las jovencitas del pueblo lo vieran, otros dicen que fueron cubiertos porque no gustaron. Pero lo cierto es que los pobladores actuales desconocen de la obra y los más viejos no se recuerdan haberla visto.
A criterio de la pintora diriambina, Luvy Rappaccioli “los frescos de Peñalba no gustaron entre la población de ese entonces porque eran muy modernos para su tiempo”.
Aunque no precisa fecha exacta, el sacerdote Gustavo Zúñiga cuenta que hace más de 50 años durante estuvo de párroco Pío Manuel González contrató a Peñalba que recién estaba llegado de Europa para que hiciera unos murales al fresco.
“Al parecer fueron tres las obras que Peñalba pintó en el muro, pero al cambiar al párroco, el nuevo sacerdote, que creo que era monseñor Salazar y Espinoza lamentablemente no continuó lo que hizo su antecesor”, dijo el cura.
Agrega que “para mí eso fue una decisión personal del párroco de no seguir con las obras que estaba haciendo su antecesor, a él le pareció que la pintura clásica de Fuchs era más adecuada que la moderna y en esa decisión perdimos todos porque esta basílica estaría toda llena de la obra de Peñalba. Sin desmeritar el trabajo de Fuchs, porque para mí las dos obras son muy buenas, cada pintor tiene su propio estilo”.
Victoria Cara, viuda de Peñalba, recuerda que fue en 1947 cuando le encargaron a su esposo pintar tres murales en la Basílica de San Sebastián y se tuvieron que trasladar a Diriamba a una finca. “Aunque yo en casa nunca vi bocetos de lo que él hacía, tampoco nunca me comentó nada, sólo sé que su obra fue tapada porque pintó a un Santo desnudo”, dijo la viuda.
Por su parte Rodrigo Peñalba Cara (hijo) señala que “Peñalba se tuvo que tragar ese trago amargo. Nunca hizo ningún comentario, simplemente se tragó esa censura”, comentó.
TESOROS DESCONOCIDOS
Según Zúñiga se siente como descubriendo los tesoros de Tutancamon por lo que se ha dicho se cree que fueron tres frescos, pero se desconoce qué pintó en los otros dos Peñalba y dónde están.
“Se decía que las pinturas estaban en el Altar Mayor, pero ahí ya bajamos las pinturas de Fuchs y no hay nada”, afirma el sacerdote.
Añade que “De manera causal seguimos bajando estos óleos para su restauración y ahí encontramos uno de los murales de Peñalba. Después de esa restauración vamos a probar si encontramos financiamiento para seguir restaurando las obras de Fuchs, y ver qué más hay de Peñalba”.
QUIÉN ES PEÑALBA
Desde 1948 hasta 1972, Rodrigo Peñalba (León, 1908 - Honduras), 1979) fue director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Nicaragua y el maestro indiscutible de generaciones de pintores nicaragüenses. Su aporte a la pintura nicaragüense ha sido inmenso, debido a que organizó y estimuló el movimiento pictórico nicaragüense.
Nutrido del arte moderno europeo y mexicano concretó un arte integral (pintura y escultura). El valor de Peñalba como pintor radica en que rompe con el realismo tradicional . Hace suya la pincelada impresionista, los gruesos empastes y coloridos vistosos.
¿Y PATRIMONIO?
La obra de Rodrigo Peñalba fue declarada Patrimonio Nacional en 1998, por lo que es obligación del Departamento de Patrimonio del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) velar por el estado y conservación de esta obra. LA PRENSA intentó hablar con la directora de patrimonio, Roxana Castillo, pero en el departamento de divulgación dijeron que se encuentra fuera de Managua y no hay otra persona que pueda informar al respecto.

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