¿Arte polémico?
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 | Un cuestionamiento a la pintura artística versus artes visuales o artes visuales versus pintura artística, un tema por debatir |
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Detalle. Las Cuevas de Altamira. |
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Edwin Mauricio Mejía Baltodano
Reflexionando acerca de las “obras de arte” realizadas en las Cuevas de Altamira por nuestros antepasados, esas bellas imágenes que normalmente son utilizadas en las primeras páginas de los libros de arte —sin pagar los derechos de autor por publicarlas— me preguntaba acerca de la personalidad de estos seres humanos.
¿Quienes fueron? ¿Eran machos o hembras? ¿Qué edad promedio tenían al realizar este trabajo? ¿Fue esfuerzo individual o colectivo? ¿Qué los motivo a hacerlo? ¿Fue una obra concebida para la posteridad o una obra efímera a la que la casualidad no le permitió cumplir la función para la que fue concebida? ¿Fue acaso elaborada por artistas designados para realizar el trabajo después de una limpia y transparente licitación pública hecha desde el consejo nerdentálico de ancianos u estructura similar o sencillamente fueron artistas seleccionados al dedo por alguien con corona de pedernales y huesos arti-rústicamente pulidos y gran acervo culturo-primitivo? ¿Eran fieles o adversaban a sus jerarcas? ¿Eran élite o vulgo? ¿Los criticaron o aplaudieron?
¿Para esta obra roca-mural tuvieron que presentar acaso sus diplomas de homos erectus graduados o llevar sus historias de vida en tabloides de arcilla y cuneiforme escritura o quizá también les exigieron presentar piedro-copias de trabajos anteriores ejecutados a cincel y pigmentos férricos por empleados-esclavos de alguna pietrixerox de la época? ¿Acaso tuvieron que cabildear ante los ocupantes de una cueva mayor iluminada por ocotales lámparas y llevar cargadas sus anteriores y pesadas lajas pintadas haciéndose acompañar y avalar de ilustres homo sapiens vestidos con piel de mamut albino? ¿O tal vez simplemente fueron personas parecidas a nuestros actuales artistas graffiti que de manera vandálica o artística-revolucionaria quisieron romper las tribales normas de arte preestablecidas por egresados de alguna cromagnónica academia nacional, extranjera o de ultramar?
En la actualidad vivimos desde la condición de extrema pobreza hasta la exuberante riqueza, comemos y depredamos todo cual fieras, plagas, bacterias y virus pero señalándoles a ellos como culpables, hemos practicado esclavismo, feudalismo, apartheid, y otras formas de opresión; hemos sido caníbales, antropófagos y exterminadores capito-comunistas, somos “clonadores” y desvirtuadores de las cadenas genéticas orgánicas e inorgánicas; somos la única especie del planeta que cobardemente elabora superiores armas destinadas a aniquilar a otros congéneres conjuntamente, a todo lo que se mueva alrededor de ellos dentro de un radio de 5 , 50 ó 500 kilómetros sin sentirnos culpables; hemos participado y participamos en proyectos de destrucción masiva desde una supuesta y superior inteligencia de creación divina y endiosados del dinero y el poder, enviamos sondas “electro-inteligentes” de combustión, diseño y materiales de alta tecnología clamando repuesta a posibles seres celestes similares o disímiles a nosotros temiendo su nivel de desarrollo pero deseando inferioridad conquistable; creemos en la única democracia posible: la democracia colonial siempre y cuando la manejemos nosotros; construimos artificialmente las supuestas y mas grandes obras de la arquitectura e ingeniería mundial sin siquiera llegar a arañar calidad y nivel del hábitat de naturales y ecológicos hormigueros y termiteros; creemos y queremos controlar belleza, género, reproducción, vida, muerte, tiempo, espacio, conciencia y más; creemos y queremos hacer creer a los demás que la tecnología y la erudición son etapas muy superiores a las de ingenuidad y a la naturalidad pues a estas últimas tememos.
No tuvimos miedo a la Organización del Atlántico Norte —en occidente— pero sí al Pacto de Varsovia y viceversa en la Europa Oriental y el Oriente; celebramos con júbilo la caída del muro de Berlín pero aceptamos y justificamos megabardas en el río Bravo y la franja de Gaza.
De aquí en adelante con toda seguridad seguiremos viviendo en contradicciones similares pero conceptualmente más sofisticadas y tecnificadas, pues tenemos y defendemos intereses, causas y visiones —dizque inteligentes— ya que pertenecemos al género humano, único de entre todos los otros que poblamos este planeta con capacidad de convivir mucho tiempo en el mismo espacio con nuestros depredadores filiales, pero fingiendo armonía.
La palabra escrita siempre expone al autor a ser interpretado incorrectamente por quienes se sienten identificados, afectados o relacionados al tema en cuestión. Esta vez voy a exponerme públicamente ante quienes saben leer bien, pidiendo su comprensión diciendo lo siguiente: estoy preocupado por la polarización —mostrada y oculta— de parte de algunos segmentos de interés del arte nicaragüense al acercarse el certamen bienal que promueve la fundación Ortiz-Gurdián en artes visuales, pues esta situación nos afecta a todos los interesados en participar y a los que se autoexcluyen, pues…
De acuerdo a algunos, el evento ya tiene ganadores y no vale la pena concursar aunque de parte de los organizadores se presenten variantes y variables que intenten conciliar viejas heridas o rencillas de pasados eventos de donde salieron lastimados, pues consideran que quieren, desde esa posición, dar dádivas o permitir espacios de artística sanidad y conciliación desigual; son esos los que afirman que los admiradores, adoradores, seguidores y plagiadores de Ducham se han apoderado de las Capillas y las Ermitas del arte para idolatrar a un solo Dios verdadero, son los que se aferran a la idea que el verdadero arte plástico, visual o bello es el que tiene bastidor, marco, moldura, nombre y apellido, dimensiones, precio, técnica y se exhibe o expone de una sola manera en determinados espacios especiales. Son los que no quieren dejar pasar nada en relación a lo establecido, los que se oponen al cambio, los que desde su acomodada o desacomodada situación personal están conformes, los que sueñan con ser considerados o incluidos en los caros libros y revistas nacionales y extranjeras con páginas impresas a todo color o en su defecto hacer un libro: suyo y propio.
De acuerdo a los otros, ésta es la fiesta máxima del arte visual contemporáneo en nuestra patria o el espacio elítico-cultural que permite hacerle un apartheid a la clásica, grasosa o alcalina pintura para pudientes y a su hierática hermana, la escultura; marmórea, esculpida, metálica, vaciada, tallada, rocosa o concretosa, fiesta que permite a unos tres elementos bien portados y relacionados la posibilidad de entrar al sofisticado mundo del arte global donde los que no estén o no están de acuerdo se lo pierden, son los que “santolean” bienalmente la llegada de los costosos dioses curadores —montados en bestias y cubiertos de metal— que saben tan poco o nada de los artistas nicaragüenses sin carta de recomendación o de esos otros, que no les escriben sistemáticos e-mails ni les mandan por Internet sus mestizos logros pues sólo estarán en nuestro suelo patrio entre 96 y 120 horas con una agenda más limitada que la de Cantinflas en la película La vuelta al mundo en ochenta días, curadores interesados en el resultado de lo que contabilizarán a la vista —cual aduana internacional— sin detenerse en el porqué de nuestro arte, nuestra realidad, ni de nuestra cultura pues su trabajo tiene verdaderos intereses, pies y cabeza fuera del territorio nacional, son esos de los que los otros dicen que no importa que no sepan pintar pues también son artistas en otras especialidades raras; son los que no ven vaivén, desorganización e intención bienal y tampoco aprecian la resistencia artístico tradicional nacional existente y hasta sean capaces de utilizar y premiar a noveles seguidores en pañales para continuar manipulando y hegemonizando el evento.
Personajes de opinión, destacados exponentes y hasta autodeterminados líderes de ambas caras de la misma moneda al ser consultados normalmente desestiman a sus “oponentes” y sus causas aduciendo la temporalidad de los contrarios y rebuscando en computadores y libros de teoría y practica —cual laicos católicos versus hermanos de sectas evangélicas Biblia en mano— a quién le pertenece la verdad, sin aceptar que somos y/o estamos en canto o caras de la misma moneda, reforzando y argumentando, que además, nuestro gremio está lleno de personas muy sensibles, orgullosas, vanidosas, arrogantes, con mucho ego…, que quizás se deba a que no somos santos de esos devotos ni devotos de esos santos, y es que quizás…, quizás…, quizás…, quizás no nos hemos dado cuenta que aún gateamos, que creemos en Jesucristo, que hablamos en español y que también quizás siquiera hemos superado la calidad plástica —nerdentálica, cromagnónica o homoerectúsnica— de esos pica-piedras que pintaron los rocamurales en las cuevas de Altamira.
Todas las expresiones y técnicas artísticas que provienen del ser humano son bellas, sobre todo, cuando éstas se encuentran dentro de un proyecto de conducción y nación, los verdaderos problemas del arte nicaragüense radican tanto en su calidad actual como en el en el limitado inventario físico y humano a disposición y en la utilización político-presupuestaria que los gobernantes nacionales hacen con las pocas instituciones y recursos artístico-culturales existentes.
Los verdaderos problemas del arte nicaragüense están radicados en la cantidad y calidad de los recursos que se destinan a la educación básica y la formación general de los futuros artistas nacionales y en la nula cantidad de recursos dirigidos hacia la educación superior, becas y postgrados. El verdadero problema de nuestra problemática es que no somos capaces de mantener gremio alguno, situación que nos impide buscar logros interiores y buenas relaciones fuera de nuestras fronteras; el problema es que tenemos una especie de guerra fría entre artistas pinto-escultores y artistas visuales, tenemos problemas que nos atañen a todos y que una vez superados nos permitirán dedicarnos a trabajar en el mejoramiento de todas las bellas artes existentes y las por venir.
No gastemos nuestra pólvora sobre zopiloteras; destinémosla a francotirar sobre objetivos específicos que nos dañan e impiden alzar vuelo, son muchos los bocetos a carbón y grafito de grandes maestros de la historia del arte a los que todavía se les rinde tributo, como tributo se le rinde al desnudo cuerpo humano —obra tan bella y reconocida por todos los seres humanos— en la última edición de la Prensa Literaria del sábado 17 de septiembre del año 2005 sin hacerle daño a nadie.
Arquitecto, artista plástico y aspirante a analista de arte. 
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